All Stories

Los “ganadores” de la pandèmia en Ecuador: Grupos Económicos

Jonathan Báez Valencia |

“Los ricos se hicieron más ricos durante la pandemia” es una frase que muestra no solo las desigualdades existentes en el mundo, también devela el andamiaje que este grupo social ha configurado para blindarse ante cualquier eventualidad. En efecto, han acomodado las reglas de juego del Estado, de las instituciones, de la sociedad a su favor en el mundo y Ecuador no es la excepción. La tardía publicación del SRI sobre las élites empresariales (grupos económicos) confirma esta situación. Las fortunas en conjunto de 303 grupos aumentaron de USD 128 mil millones a más de USD 131 mil millones entre 2019 y 2020, un crecimiento del 2%. Al igual que sus Patrimonios que se incrementaron en más de USD 1 000 millones. Finalmente, se observa que 63 tuvieron ingresos superiores a 2019, lo que los convierte en los “ganadores” de la pandemia. En el top 5 se encuentra el Grupo Económico del actual presidente Lasso, obteniendo USD 79 millones más en 2020, en comparación a 2019.

Un total de 63 Grupos Económicos obtuvieron más ingresos en 2020 que en 2019. Eso demuestra que, “con las reglas de juego a su favor”, los shocks externos son gestionados de manera interna para proteger a las élites. Desde esa perspectiva, estos 63 Grupos Económicos obtuvieron aproximadamente más de USD 1 400 millones adicionales en conjunto en el año de pandemia. Con estos resultados es pertinente cuestionarse ¿Por qué se envió una ley con tantos articulados, si con un cobro de impuestos a estos 63 Grupos, grandes ganadores, se hubiera obtenido recursos sin afectar a la clase media? O esta situación hubiera afectado al Grupo Económico del que proviene el presidente Lasso, al ubicarse dentro del top 5 de los que más ganaron con la pandemia y un gobierno capturado por la élite empresarial, como ocurrió con Moreno y la continuación con el gobierno de Lasso.[1]

Gráfico 1. Activos y Patrimonio de Grupos Económicos en Ecuador 2018-2020

Fuente: SRI

Elaboración: Propia

Si las estructuras “capaces de frenar la lógica pura de mercado”[2] están al servicio de las élites y hacen todo lo contrario, como por ejemplo las estatales, la política pública se encamina a blindar a los concentradores de poder, mismos que configuraron ese andamiaje, no solo para blindarse, sino para beneficiarse de un evento tal como fue la pandemia. De tal manera que, al momento de reflexionar sobre el aumento de las fortunas de los más ricos en este periodo, es necesario preguntarse ¿Cómo es que construyeron ese entramado? Porque proporcionará pistas para desarmarlo y redistribuir progresivamente un evento de tal magnitud; así como aplicar políticas que permitan resarcir el acumulado de desventajas que han posicionado a ciertos actores privilegiados en la cúspide de la sociedad, a partir de implementar mecanismos para mantener a las grandes mayorías en esa posición jerarquizada.

 

A manera de conclusión se presenta el Ranking de los Grupos Económicos que ganaron durante la pandemia, con el fin de inquietar a los y las lectores a profundizar en investigaciones que tengan como fin develar las distintas trayectorias o, similares quizás, de estas élites a las que todos estos mecanismos beneficiaron y que, al parecer, la recientemente aprobada ley tributaria del presidente Lasso también lo hará.


[1] https://coyunturauceiie.org/2020/06/14/los-grandes-ganadores-del-gobierno-de-moreno-grupos-economicos-2017-2019-riqueza-salida-de-divisas-paraisos-fiscales-y-deuda-tributaria/

[2] Bourdieu,   P.   (1998,   December).   Le   essence   of   neoliberalism.   Le   Monde   diplomatique.   https://mondediplo.com/1998/12/08bourdieu

Los “ganadores” de la pandèmia en Ecuador: Grupos Económicos

Breve recorrido historico por el conflicto Palestina- Israel

Abu Khalil |

Jimmy Carter dijo «No existe Israel, existe Palestina». Lo que pasa es que un grupo armado la ocupó y la llamó Israel. Para entender la historia reciente de Palestina habría que ir atrás para saber cómo se formó el sionismo y cómo era Palestina entonces, y que regímenes árabes había entonces. Hacia los años de mil setecientos y pico, gobernaba en el Cáucaso el gobierno de los khazar. Este régimen se encontraba entre el imperio otomano y el imperio ruso. Para evitar ser agredido por los otomanos musulmanes o por los rusos cristianos, los khazar abrazaron la religión judía. De esta forma, prosperaron mucho económicamente a través del comercio. Este gobierno duró 90 años, tras los cuales su gente más rica despareció: se marchó a Inglaterra, Estados Unidos y Francia; el resto se quedó en Rusia, Polonia y demás países de Europa del este. En el lugar a donde llegaron, fueron objeto de persecuciones por parte de los diferentes gobiernos. Al respecto, se han hecho muchas películas sobre la persecución judía por parte de los diferentes países de Europa oriental, antes de la Primera Guerra Mundial. La persecución orilló a sus intelectuales más destacados a buscar una alternativa a su situación. En 1895 se celebró el Primer Congreso Judío mundial en Basilea, Suiza. En dicho congreso se formó el movimiento sionista y se habló de un hogar nacional judío, barajándose varios lugares como el Sinaí egipcio, la Patagonia argentina y chilena, Uganda y Palestina. Al final, pusieron la mira en Palestina, dados los lazos religiosos que la unían a Israel.

¿Cómo era Palestina entonces? Palestina formaba parte del Oriente Medio y sobre todo de la gran Siria, con una población árabe que profesa mayoritariamente la religión musulmana, y en menor medida la cristiana o judía. Los habitantes de Palestina llevaban 400 años bajo la dominación turca. Los intelectuales palestinos, fueran musulmanes o cristianos que tenían inquietudes nacionalistas eran motivo de persecución por parte del imperio otomano. Así, la gran mayoría de estos intelectuales se vieron obligados a emigrar a los países latinoamericanos. Como personas que viajan con documentación turca, en los países a donde llegaban se les llamaba turcos

El congreso nacional judío creó un fondo económico, que sería el encargado de ayudar a todos los judíos que aceptaran emigrar a Palestina. Este fondo fue un intento de comprar Palestina al sultán otomano. Sin embargo, el sultán contestó: -- Palestina ya tiene dueño. No obstante, yo no soy el dueño - Los judíos más ricos emigraron a Inglaterra y a Estados Unidos, y en Inglaterra crearon el Banco Central Británico, que llegó a ser el primer centro financiero del mundo. Por otro lado, en Estados Unidos crearon el Banco de la Reserva Federal, el cual llegaría a ser el segundo centro financiero mundial para los judíos. Posteriormente crearon el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Lehman Brothers y otras financieras más que generaron una crisis económica mundial.

En ese tiempo, Inglaterra ocupaba Egipto bajo el pretexto de potencia protectora del régimen monárquico feudal. Esta situación orilló a los árabes a levantarse en contra del Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. El resultado fue la promesa a los árabes de facilitarles la formación de un gobierno árabe unido, que podía abarcar todos los territorios al norte de la Península Arábica. Al mismo tiempo, se negociaba el apoyo económico a los sionistas con el gobierno de su Majestad. Todo, a cambio de la Declaración Balfour, emitida por el entonces ministro de Asuntos Exteriores británico. En esta declaración el gobierno de su Majestad se comprometía a ayudar en la creación de un hogar judío en Palestina, respetando los derechos de los nativos palestinos. ¿Pero de qué forma se van a respetar los derechos de los nativos, si el primero que vendió estos derechos fue el mismo gobierno británico?

Señalamos que en Palestina se encontraba la administración otomana. Ésta cargaba con muchos impuestos a la población con el propósito de mantener varios frentes de guerra. Al campesino palestino, muchas veces la cosecha no le alcanzaba para pagar tantos impuestos; entonces dejaba de trabajar sus tierras. Pero, si pasaban dos años sin trabajar su tierra, entonces el pachá o el administrador provincial, confiscaba esa tierra y la registraba a su nombre, y la vendía a algún terrateniente. Ante esto, la agencia judía aprovecho la situación para comprar algunas tierras al pachá otomano en Palestina. Una mujer libanesa que estaba casada con un italiano también vendió a la agencia judía sus tierras en Palestina. Pero estas tierras compradas a fuereños no llegaban ni al 6% del territorio palestino. No obstante, estas tierras compradas por la agencia judía fueron el inicio de la migración judía a Palestina. Los primeros judíos que llegaron a territorio palestino eran pacíficos, y se integraron a la sociedad Palestina. Después de la Primera Guerra Mundial y la llegada de Inglaterra a la administración palestina, se comenzó a fomentar la migración hacia Palestina. A los migrantes se les toleró entonces la formación de milicias; no así a los palestinos que hasta la fecha no pueden tener ningún tipo de organización política o militar. Al palestino que se le detenía con algún tipo de arma, se le condenaba a la horca. Ante esta situación se produjeron varios levantamientos de palestinos armados contra la migración judía y la práctica de Inglaterra. Los levantamientos se dieron en los años 1920, 1922, 1936, y siguieron hasta la división de Palestina realizada por las Naciones Unidas, el 15 de mayo de 1947. La división fue aceptada por los judíos, y rechazada por los palestinos, quienes continuaron con los disturbios hasta el 15 de mayo de 1948, año en que Inglaterra se retiró del territorio. En ese mismo año inició la guerra de 1948 por parte de la resistencia palestina comandada por su líder Abdul Kader al Hussein. Gracias a él, se logró conservar la actual Cisjordania y la franja de Gaza.

Los países árabes que participaron en la guerra fueron Egipto que estaba bajo el régimen monárquico del rey Faruk, dirigido por Inglaterra por estar bajo el protectorado británico, al igual que Jordania. El ejército jordano estaba comandado por un oficial británico, llamado Glubb Pacha. Incluso, el ejército jordano, por orden de Glubb Pacha entregó dos ciudades palestinas a la milicia israelí. Estas ciudades (repletas de habitantes palestinos) fueron obligadas por la milicia israelí, comandada por Isaac Rabin, a dejar sus casas y sus propiedades. Por su parte, Siria y Líbano, que estaban bajo el protectorado francés, no podían aportar nada a la guerra de 1948. El único ejército árabe que sí combatió con bravura fue el ejército iraquí, que conservó la ciudad de Jenin y liberó Tel Aviv… Hasta que le llegó la orden de parar. En Irak gobernaba una monarquía impuesta por Inglaterra. Ustedes se preguntaran ¿y Arabia Saudita, todo poderoso actualmente? La familia saudita tiene el poder en Arabia gracias a Inglaterra; bajo el compromiso firmado por el fundador de la dinastía de colaborar en la creación de un estado judío en Palestina. Ante este panorama del mundo árabe y sus regímenes, mucho ha hecho la resistencia palestina sin recibir ayuda de nadie. En cambio, la milicia israelí recibía todo el armamento que dejó Inglaterra atrás.

Los judíos que emigraron a Palestina a principios del siglo XX, y hasta la Segunda Guerra Mundial, fueron realmente muy pocos; fueron aquellos que vivían en una sociedad europea, en la cual estaban ya acostumbrados al clima y al modo de vida europeo. A partir del surgimiento del nazismo en Alemania, y la persecución de los judíos, el sionismo utilizó el miedo para chantajearles: o se marchan a palestina o delatamos a los nazis donde se esconden. De esta forma, en los años más crudos de la persecución nazi, aumentó la colaboración sionista con el nazismo.

Hay noticias claras de que Isaac Shamir que llegó a ser primer ministro israelí, fue colaborador de los nazis para obligar a los judíos a emigrar a Palestina. Así, para 1948 ya había en Palestina 600.000 judíos y un millón de palestinos, al mismo tiempo que la milicia israelí tenía armamento moderno facilitado por los británicos, en tanto que las milicias palestinas sólo contaban con rifles de la Primera Guerra Mundial.

Gracias a la heroica lucha palestina se pudo conservar Cisjordania y la franja de Gaza. El líder palestino Abdel Kader al Husseini, perdió la vida como mártir defendiendo Jerusalén en la batalla del Askal.

Finalizo diciendo: si no fuera por los nazis y los regímenes árabes, Israel nunca se habría creado.

 

 

Texto escrito por ABU KHALIL. Naciò en Tulkarem, Palestina. Farmaceutico de profesion emigrò a España donde radica actualmente.

Link a su página de Facebook: Mahmuod Hussein https://www.facebook.com/mhusseind

Grupo en Facebook Patria Palestina: https://www.facebook.com/groups/441634896906281

 

Breve recorrido historico por el conflicto Palestina- Israel

Elecciones en Chile: la rabia no basta.

José C. Valenzuela Feijóo.  |

 

"Queremos aquí en la tierra,
el reino de los cielos construir". 
                                  E. Heine.

 

 

I

            En los últimos dos años o algo más, Chile ha sufrido dos “pandemias”. Una, que es la asociada al “Corona-Virus”, que es pandemia en sentido estricto, con toda la carga de sufrimientos que esto conlleva. La otra, es la gran revuelta popular contra el modelo económico y político neoliberal. “Pandemia” entrecomillada y que sí nos llena de alegría.

 II

            Ninguna gran revuelta se puede dar si no satisface un primer y básico ingrediente: la espontaneidad con que "sienten", se enojan y reaccionan los "revueltos". Digamos que operan sentimientos muy fuertes que se han ido acumulando, los que generan un gran fastidio y que desembocan en ese grito masivo del “ya basta”, del “no soportamos más”. 

            Sin el ingrediente del fastidio y del enojo espontáneo, ningún cambio socioeconómico significativo puede tener lugar. Pero el enojo y la rabia (la de los “enragée” de la Revolución Francesa), no bastan. Como se suele decir, operan como condición necesaria más no suficiente .

            Los malestares y protestas que se vienen procesando en Chile, son un fenómeno complejo y que no responden sólo a situaciones de pobreza extrema, como sucede en el grueso de América Latina. De hecho, en Chile sí existen núcleos de pobreza extrema, pero son bastante menores a lo que se observa en otros países de la región. Asimismo, se tiene que el grueso de la población reside en zonas urbanas y el empleo agropecuario (que no es alto), responde casi del todo a una agricultura de tipo capitalista más o menos moderna. En suma, el componente pre-capitalista que pudiera darse cuenta en las protestas chilenas es bajo. Y valga precisar: en el Chile de hoy, la distribución del ingreso es muy regresiva. Pero esto es algo consustancial a todo régimen capitalista y con mayor fuerza aún si se trata de un capitalismo neoliberal y periférico.

            Si en el loor de la brevedad nos saltamos algunos pasos intermedios, podemos enunciar una primera y básica hipótesis: el actual malestar y enojo de los chilenos es contra el sistema capitalista . Así enunciada, la hipótesis puede dar lugar a malentendidos gruesos. Para evitarlos podemos tomar pie de muchas declaraciones de trabajadores jóvenes: “me gusta marchar, me siento rodeado de compañeros solidarios, me dan confianza, apoyo. Puedo compartir las alegrías, soñar junto a ellos, sentir que puede haber un mundo mejor. Nada que ver con la fábrica, allí impera la vida dura, la desconfianza, la traición, el gerente es un déspota, el capataz un hijo de puta… ”. En breve, en la fábrica, en el trabajo, no se puede ser feliz. [1]

A lo señalado, de inmediato debemos agregar dos aspectos claves: a) el enojo es contra los efectos o consecuencias ; b) al menos por ahora, no apunta a las raíces del fenómeno ; c) para la necesaria conexión que se da entre a) yb), todavía existe una ceguera bastante extendida. Es decir, no hay claridad o conciencia socio-política adecuada sobre las raíces o fundamentos del malestar. En corto: sabemos o más bien, “sentimos” lo que no nos gusta. Lo queremos mandar a la basura. Pero hay casi nula claridad las causas reales o raíces del malestar. Por lo mismo, con qué lo debemos reemplazar.

            La claridad de claridad sobre los orígenes y los fundamentos del malestar, implica un desconocimiento nada menor sobre los rasgos más esenciales (sus "fundamentos") del modo de producción capitalista. A la vez, este déficit cognitivo viene determinado por un rasgo clave de la práctica política mayoritaria hoy observable: del horizonte mental histórico que manejan la gran mayoría de los insurrectos, ha desaparecido casi por completo la noción de un régimen post-capitalista. Digamos, de tipo socialista. Mucho menos cuando al régimen socialista se lo concibe como una fase de transición (no corta) a un modo de producción superior: el comunista. Entendiendo a éste no como un ideal utópico sino como algo que ya empieza a ser factible, por lo menos en el capitalismo más desarrollado.

III

            En el movimiento actual, hay insuficiencias serias. De ellas nos podemos detener en dos: 1) la casi inexistente unificación y organización política; b) la insuficiente claridad sobre el tipo de transformaciones que se deben buscar. En que 1) y 2) deben ser congruentes con las transformaciones que efectivamente pueden resolver el actual malestar.

            Por el lado de la organización política es evidente la falta de un partido capaz de unificar políticamente a la clase obrera y, a la vez, de impulsar la creación de un amplio frente clasista . ¿Qué actividades (formas de lucha) desplegar, en qué momentos y lugares, con qué variedad y coordinación? En breve, se trata de identificar: a) las tareas de transformación para cumplir; b) La secuencia temporal de esos cambios; c) las fuerzas sociales impulsoras, las neutralizables y las enemigas; d) las formas de lucha a desplegar.

            Dado lo anterior, se deben organizar (preparar, coordinar) las actividades pertinentes, evaluar sus resultados, corregir, etc. En todos los casos, se necesita que las formas de organización y las actividades desplegadas sean congruentescon las transformaciones centrales que se buscan. Nunca olvidar que, en veces, la eficacia de corto plazo, resulta muy dañina para los propósitos centrales y de más largo plazo. Aquí, la clave es construir, fortalecer y preservar el Poder Popular que se pudiera alcanzar. Por ejemplo: i) impulsar los Consejos Obreros de fábrica: los trabajadores deben aprender a mandar; ii) evitar que los jefes se independicen y separen del mandato de las bases: evitar, entonces, la peste burocrática siempre presente como posibilidad. En este marco, resulta imprescindible estudiar con seriedad y rigor los errores que llevaron a degenerar los experimentos de construcción del socialismo. ¿Qué factores y circunstancias provocaron el fracaso? ¿Se pudo advertir y corregir? ¿Qué enseñanzas se pueden deducir,

            En el movimiento chileno actual parece darse una clara conciencia sobre la posibilidad de deformaciones burocráticas. No tanto sobre los modos de evitarlas sin caer en estilos anarquistas que para nada ayudan.

Valga agregar: en el plano de la economía tampoco se observa con claridad. Hay manojos de medidas, pero un programa compacto de industrialización y desarrollo, no se visualiza. No basta hablar de democracia: hay que saberla materializar en el decisivo plano de la producción y el crecimiento. De lo contrario, se podrían repetir fracasos conocidos, los que insistiendo en el aspecto distribución, se olvidan del factor clave: la producción. Más aún, se observa una tendencia a preservar el modelo neoliberal adicionándole un gasto social que algo tranquilice a los pobres. De hecho, se puede hablar de “limosna estatal”.

 IV

            Todo propósito práctico (es decir, de transformación) exige cierto conocimiento. Mayor o menor según la profundidad de los cambios que se intenta lograr. Y si se trata de romper de cuajo con el capitalismo, se necesita de un saber muy profundo, veraz y radical. Y en este cambio, la teoría de Marx y sus sucesores es imprescindible. Y no existe, ni remotamente, algún otro paradigma que se le pueda incluso aproximar. No obstante, en el momento actual y máxime si pensamos en Chile, nos encontramos con que muy pocos, por no decir que casi nadie, se preocupa de estudiar a tales teóricos. Y mucho menos de desarrollarlos críticamente y adecuarlos al momento histórico actual. En verdad, ni siquiera El Manifiesto Comunista es un texto leído (mucho menos estudiado) por los rebeldes del momento actual. Diríamos que a no pocos,[2] Y es muy claro: si no se pretende superar al sistema capitalista, esas fuentes teóricas resultan prescindibles, algo o mucho escolásticas, soporíferas e inútiles. El impacto que genera esta carencia es brutal, equivale a “ir a la guerra sin fusil”. O pretender volar sin considerar las leyes de la gravedad. Y que esto suceda en Chile, es más que preocupante. Por ejemplo, el golpe de Estado de Pinochet y la cruenta dictadura que le siguió, es una confirmación diríamos estruendosa de la validez de la teoría de Lenin sobre la naturaleza más esencial del Estado capitalista. Pero el clásico texto de Lenin sobre “El Estado y la revolución”, es algo que hoy muy pocos conocen y menos estudian.

            Al final de cuentas, nos podríamos preguntar: si no existe el afán consciente de ir más allá del capitalismo, ¿para qué estudiar las leyes que regulan un cambio social mayor, que implique romper con el capitalismo? Hacerlo, pareciera un simple deporte, apto para gente ociosa y aburrida, que recolecta y estudia papiros egipcios.

            La situación es lamentable. Pero si del horizonte histórico y mental de las personas, ha desaparecido la posibilidad real de avanzar a un régimen post-capitalista, la consecuencia es inevitable. En suma, cuando en el futuro no se visualiza un régimen post-capitalista, ni siquiera como deseable, ¿para qué embarcarme en divagaciones ociosas? 

 

V

            En lo que hemos venido señalando emerge una disociación mayor: a nivel de la conciencia (del factor subjetivo), el socialismo no existe. Pero en el plano material (en lo técnico y económico), el capitalismo más desarrollado (el de EEUU, de Europa Occidental, el de Japón), está preñado de socialismo. Es como la madre que con 7 o más meses de embarazo, no tiene idea de ello.

            Como sea, tal disociación responde a muy poderosas razones.

            Una, referida a Chile, es la cruenta derrota sufrida en 1973 y la larga dictadura que le siguió. El impacto de estos sucesos suele ser profundo: para un nuevo intento hay que pensarlo dos veces. O, peor aún, mejor borrar los ideales de la cabeza. [3] Son peligrosos y muy poco rentables.

            Dos, operando con fuerza mayor, tenemos las consecuencias del ruidoso fracaso y derrumbe de los experimentos conocidos de construcción del socialismo. En especial, se trata del caso de la Unión Soviética, la que de superpotencia, “madre y guía”, se desintegró en un dos por tres. Y lo que era el muy “poderoso campo socialista” (aunque de socialista ya tenía poco o nada), se cayó como castillo de naipes y dejó al desnudo dramas, engaños e insuficiencias mayores. Curiosamente, la izquierda en vez de realizar un profundo análisis auto-crítico, salvo muy contadas excepciones, cayó primero en el estupor y el desencanto. Después, en un cuasi silencio y bastante pronto, a nivel de dirigentes, se incorporó con brutal cinismo a las filas de la derecha neoliberal. A veces, disfrazados de social-demócratas.

            Por cierto, el occidente cristiano se aplicó rápidamente su inmenso poder mediático para clavar una consigna central: el socialismo era un fracaso total, era “feo”, “gris” y criminal. Un algo que se dirige contra la misma naturaleza humana. En suma, un imposible.

            En lo señalado opera también una relación implícita: si creemos que el socialismo no puede llegar a existir, terminaremos creyendo que no hay post-capitalismo que opere como posibilidad real: la historia se acabó. [4]Luego, buscaremos resolver el hondo malestar actual dentro de los espacios del capitalismo. Como que algunos ya hablan de un “capitalismo con rostro humano” (¿¿??), que es como hablar de un cuadrado redondo. Otros, piden volver a Keynes, el que buscara reformas que puedan salvar al capitalismo. En la aguda síntesis de su discípula Joan Robinson, “Marx representa el socialismo revolucionario, Marshall la defensa complacida del capitalismo, y Keynes la defensa desilusionada del capitalismo. Marx intenta comprender el sistema a fin de acelerar su destrucción. Marshall procura hacerlo aceptable presentándolo bajo una perspectiva halagüeña. Keynes intenta descubrir qué ha fallado en el mismo con objeto de idear los medios para salvarlo de la autodestrucción. ” [5]      

            Un capitalismo en la onda keynesiana podría llegar a imponerse, con muchas dificultades y fuertes concesiones al bando neoliberal (o neoclásico). Y no debemos olvidar que, en países dependientes y subdesarrollados como Chile, el problema clave es el crecimiento (el industrial, en especial) y Keynes, aunque de joven trabajara en la India, nunca se preocupó por el subdesarrollo y su superación. Su teoría gira en torno a la demanda global y su impacto en los niveles del YN y el empleo. De la oferta y sus determinantes se preocupó poco o nada. Para entender el desarrollo hay que buscar por otros lados. Por ejemplo, en el estructuralismo cepalino clásico (Prebisch, Furtado, Ahumada, Pinto, etc.), en soviéticos como Feldman, Preobrallenski, Kantorovich, Nemchinov; polacos como Lange, Kalecki, Brus; la escuela hindú (Mahalanobis y otros), en Baran, Dobb, Shaikh, Sweezy et al. Supongamos, con mucho optimismo, que en Chile se produce un quiebre del neoliberalismo y el país se ubica en una ruta parecida a la que ahora sigue Vietnam o –desde mucho antes- Corea del Sur. Si el experimento fructificara, se elevaría el PIB per-cápita y el nivel de vida material. Pero, ¿qué sucedería con el trabajo enajenado y el darwinismo social?[6] De seguro se acentuarían. Hoy, los chilenos que se rebelan, se han levantado contra sus consecuencias. No lo llaman así (no han leído al Marx de los Manuscritos) y tampoco saben bien de sus raíces. Pero lo siente como un gran dolor, como algo a superar y podemos esperar: cuando sepan de sus raíces, su lucha se dirigirá contra el capitalismo a secas, sin adjetivos. [7]

 

VI

            A multas de noviembre (de 2021), tuvo lugar la primera vuelta para elegir Presidente. Al finalizar octubre, el favorito en las encuestas era Boric, un ex-izquierdista. En las elecciones, primera vuelta, resultante segundo, después de Kast. En una segunda vuelta, podría ganar el candidato de la derecha Kast, una especie de reedición chilensis del brasileño Bolsonaro. Este Boric (un oportunista mayor) maneja un programa con basamento neoliberal, acompañado de algún gasto social mayor y su gobierno causará una gran frustración en los sectores populares. [8]Y como suele suceder en ausencia de una alternativa de izquierda sólida, la gente podría irse con algún derechista como Kast, gran admirador de Pinochet y del nazismo hitleriano. Tal como sucedió en Brasil, en el que la derechización de Lula terminó por provocar el apoyo al nefasto Bolsonaro. O en la Alemania de fines de los veinte e inicios de los treinta del siglo pasado, en la que la traición de la socialdemocracia terminó por alimentar el ascenso de Hitler. Los chilenos deberán morir, si quieren salvarse, recordar el lema de Rosa Luxemburgo “socialismo o”. Y actuar en consecuencia.

            Valga agregar: con la irrupción de la pandemia, la insurgencia popular se tuvo que retirar de las calles y plazas por donde exhibía su musculatura. Y se empezó a apagar, a perder fuerza. Y lo que ella perdía lo ganaba la política tradicional, la que desde siempre ha gestionado el modelo neoliberal. La que ejerce una férrea dictadura mediática y vive en los pasillos de las grandes corporaciones y de los diversos aparatos de Estado. En las elecciones para Presidente (también las hay para diputados y senadores), en primera vuelta encontramos siete candidatos. De ellos, seis optaban por preservar el “modelo neoliberal” (las muy leves diferencias giran en torno a las aspirinas que se recomiendan para el dolor), ninguno propone un capitalismo de tipo diferente (como, vg., Los que se dan en el sudeste asiático) y solo uno de los siete, Eduardo Artés, con no poca vaguedad, apuntaba a una ruta más o menos anti-capitalista. Aunque su campaña fue casi anónima y quedó por debajo del 2% de los votos totales.

            En realidad, como bien se ha apuntado, el efectivo triunfador fue el abstencionismo, el que obtuvo la mayoría absoluta. También destaca el desplome de los partidos políticos tradicionales, de centro y de derecha, todos comprometidos con el neoliberalismo. Lo cual, nos señala el profundo descrédito del sistema político vigente. También, lo que parece incapacidad del progresismo para aprovechar esta situación y sepultar del todo al estilo neoliberal. Se dan, en el Chile de hoy, algunos de los componentes que tipifican una situación revolucionaria, pero no dan el ancho, son todavía muy insuficientes.

            En suma, en Chile se nos muestra que la pura rabia no alcanza para derribar y sepultar al gran capital financiero.

 

 

VII.

 

La coyuntura electoral. Disyuntivas .

            La reacción y actitud de Boric y su equipo ante los resultados de la primera vuelta electoral han sido significativos: acercarse a los núcleos dirigentes de la centro-derecha y buscar los ajustes (recortes, cambios, etc.) al programa original. Se trata de dejarlo “más amable” para los gustos de la derecha. Asimismo, se observa un claro afán por dejar en una especie de penumbra al Partido Comunista. Si se pudiera, lo mandarían al hoyo más profundo. Pero los votos del PC son demasiados. Iguales o mayores a los del actual Partido Socialista, los "próceres" como Camilo Escalona y Ricardo Lagos, esos grandes adalides del entreguismo y del "socialismo" neoliberal.

            Este movimiento hacia la derecha es significativo y conviene comentarlo. Uno: obviamente, no puede pretender atraer a los grandes capitalistas (los que controlan a las grandes corporaciones). Lo que sí sucede es que el gran capital atrae y hasta se engulle al muy solícito Boric et al. Dos: si algo pudiera lograr es atraer a la clientela electoral (ie, no burguesa sensu-stricto) de la derecha. O sea, grupos de obreros, de pequeña burguesía independiente (vg. Pequeños comerciantes), pequeña burguesía asalariada (empleados, técnicos, profesionales, etc.), marginales y demás que siguen a la derecha política. Máxime si son “duros”, como Kast. O sea, en este caso, la derecha más extrema, ya con ribetes fascistoides. Adviértase, además: a esas bases sociales de apoyode la derecha se busca llegar por la vía de asumir buena parte de lo que predica la extrema derecha: "mano dura contra los ladrones, asaltantes de bancos" y demás. Tres: lo más significativo es el método que se sigue: acomodando el programa de Boric (que ya es bastante aguado) a las exigencias de la derecha. Con lo cual queda en evidencia que no se busca romper la falsa conciencia socio-política de esos segmentos de la población. En realidad, términos como “conciencia de clase”, alienación social y política, e incluso el de “clases sociales”, están excluidos del lenguaje dominante. Y bien se podría sostener y con buenos argumentos que el movimiento de Boric hacia la derecha, busca ganar votos preservando la "falsa de clase" que tipifica a las bases sociales de apoyo que, en política, maneja el gran capital. Pero si así son las cosas, el mensaje que Boric y cía. le envían al capital monopólico hegemónico es evidente: "oye, nosotros somos hoy más útiles (o eficaces) en la preservación del régimen". Es decir, en la conservación del patrón de acumulación neoliberal. “Lo hacemos por una vía pacífica, sin usar la represión y, por ende, sin sacar a los soldados de sus cuarteles. Algo que debe hacerse sólo en casos muy extremos (como en 1973); ¡Chico, que no somos república bananera! ” 

            Valga agregar: ante el peligro que representa Kast, hay segmentos que no se creen en Boric y menos en el régimen político tradicional, segmentos que comienzan a alertarse. Es decir se empieza a perfilar una ruta del tipo: no creo ni me gusta Boric. Es casi como volver a la Concertación, no va a resolver nuestros problemas. Pero mucho peor sería caer en manos de Kast. Y entre la Concertación (incluso la de Lagos) y el pinochetismo, me quedo con la primera. En corto: voto por Boric y si éste gana, respiro y paso a la oposición de inmediato. ¿Por qué? Porque se trata de derrumbar al modelo neoliberal, algo que Boric no hará.

           

 

VIII.

 

Algo sobre el programa económico de Boric.

            El problema de la distribución del ingreso.

            Para el régimen, este factor es clave para recuperar legitimidad. Pero… los afanes por mejorar significan la distribución del ingreso sin modificar las bases o fundamentos del patrón neoliberal, como regla, están condenados al fracaso.

            Un teorema económico muy general sostiene que no se puede alterar la pauta de distribución sin modificar el sistema de producción. Si lo particularizamos, sostiene que una distribución medianamente equitativa (digamos con un Gini del orden de 0.25-0.35), no se puede conciliar con los fundamentos del patrón neoliberal. Y la verdad es que con un Gini bastante mayor, vg. del orden del 0.40 y hasta algo más, lo que suele suceder son desequilibrios macroeconómicos muy fuertes y que llegan a ser inmanejables. Aquí, las manifestaciones más evidentes son procesos inflacionarios desbocados (hiper-inflación) y crisis muy hondas en el Balance de Pagos.

            Crecimiento e industrialización .

            El país debe elevar carbonatado su nivel de PIBh y, para ello, dar saltos en la productividad del trabajo. Lo cual, debe estar sustentado en un fuerte proceso de industrialización: en breve, sin un sólido crecimiento industrial no hay desarrollo económico sustantivo. [9] Este crecimiento, se debe subrayar, también es imprescindible para mejorar la distribución del ingreso: se trata de desplazar la fuerza de trabajo hacia sectores que pueden operar con altos salarios. El crecimiento, una vez, exige un gran esfuerzo de inversión, que ésta se asigne a sectores estratégicos (con alto poder de irradiación), que disponga del financiamiento necesario y que se haga con la mayor eficiencia. En todo lo cual, el papel directo del Estado es imprescindible. [10]Todo esto exige numeritos. O sea, aterrizar en un modelo (cuantitativo) de programación del desarrollo. El cual, o no existe o no se ha difundido.

            Necesidad de integración regional por economías de escala .

            La industria moderna opera con muy fuertes economías de escala. Por ello, no encaja en tamaños de mercado pequeño. Chile, por su misma baja población, opera con obvias limitaciones en este respecto y, por lo mismo, debe obligadamente impulsar procesos de integración industrial regional, en especial con países cercanos como Perú, Bolivia, Argentina y demás. Y se debe advertir: si en estos países hay regímenes de extrema derecha (casos hoy de Ecuador, Colombia, Brasil, etc.) la integración industrial progresista será desahuciada a favor de las grandes cadenas de valor manejadas por las trasnacionales.

            El caso de Ciencia y Tecnología (C&T).

El programa enfatiza la necesidad de elevar el gasto en C&T y pareciera aceptar que la economía moderna no puede funcionar sin este componente clave. Pero resulta sorprendente que no se advierta de la fortísima dependencia de la C&T, de la industria pesada más sofisticada. La ciencia de hoy, ¿de dónde obtiene sus ultra-sofisticados instrumentos de tratamiento y exploración de ondas y de materiales, de medición y de pruebas? Pudiera ser que Galileo construyera artesanalmente sus telescopios, pero hoy eso no sirve. De seguro Chile no puede hoy aspirar a tener una industria pesada como la de China. Ni siquiera como la de Corea del Sur. Pero hay un mínimo-minimorum a satisfacer. [11] Lo preocupante es que nada se dice sobre este aspecto muy decisivo.  

            Hay dirigentes del grupo de Boric (no sólo ellos) que apuntan a dificultades no menores para el intento de romper con el modelo neoliberal. Y tienen razón. Pero, ¿a quién se le ocurre pensar que pasar del capitalismo neoliberal a otro tipo de capitalismo pudiera ser algo fácil? Agreguemos que hay una vasta experiencia histórica que señala el carácter vacilante de la burguesía progresista (especialmente en el tercer mundo) en sus propósitos de cambio. Lo que suele aumentar en ausencia de un bloque popular de izquierda medianamente sólido. [12]Luego, ¿cómo elevar la fuerza política de la izquierda? En breve, empujando por la ruta de la lucha de masas, asentándose en la clase trabajadora y creando Poder Popular. Hay aquí una estrategia de acumulación de fuerzas que difiere bastante de la vía parlamentario-electoral (ver Apéndice II). Aquí, se llega al pueblo para apoyar sus luchas, impulsar su organización política y el desarrollo de su conciencia de clase. O sea, se trata de llegarle por abajo, generarle poder y dominio en sus centros de vida y de trabajo , y no por la ruta de las negociaciones y acuerdos super-estructurales con las cúpulas partidarias que defienden el statu-quo.      

 

IX

Sobre la dictadura mediática y sobre el Partido Comunista de Chile.

            Junto con el MIR, el PC fue el partido más duramente combatido por la dictadura pinochetista. Con militantes perseguidos, encarcelados y asesinados. Solo infames pueden olvidarse de esto. Hoy y en los últimos años y décadas, no parece muy preocupado de las metas centrales: las de llegar a un sistema social socialista, para, desde allí, avanzar a una sociedad comunista, aquélla en que el “libre desarrollo de cada uno, será la condición para el desarrollo libre de todos ”. Por lo menos a nivel de su alta dirección, tales ideales (“utopías” en el mejor sentido -que no literal- de la palaba), parecen del todo olvidados. Y si con Allende se situaron en el lado derecho de la Unidad Popular, en los tiempos de la Concertación, limaron aún más sus propósitos transformadores. Con todo, han mantenido una virtud: estar siempre al lado de las luchas populares. Lo que les ha ganado el respeto de las partes más avanzadas (ie, con más conciencia política), de la clase trabajadora y que se ha reflejado en el nada bajo porciento de votos que han alcanzado en las últimas elecciones, Ello, en un marco de ataques mediáticos masivos e histéricos. Y que recuerdan al franquismo-pinochetismo más cerril y abyecto. Para nuestros propósitos, los puntos a destacar: i) todo grupo progresista[13] debe combatir sin vacilaciones la feroz dictadura mediática que funciona en el país. Eliminar esta dictadura es condición indispensable para que pueda existir un mínimo democrático. En el país, hablar de democracia sin resolver este problema no es más que una pura y grotesca farsa; ii) la relativa alta votación lograda por el PC, también nos muestra que la dictadura mediática puede ser, en algún grado, rebasada por una organización política que sea fiel a las luchas populares, que no se “arratone” frente al poder. Y ojo que hablamos de un partido que no parece especialmente rupturista, más allá de su nombre.

 

 

X     

 

Algo sobre la izquierda.

                   Por izquierda, entendemos los frentes, partidos y / o grupos que buscan romper con el capitalismo a secas , sin apellidos. Para el Chile de hoy, ésta no es una posibilidad realizable en el corto plazo, en lo inmediato. Por lo mismo, se trata de acumular fuerzas para tornar factible dicho propósito. Y que esta acumulación de fuerzas sea congruentecon las transformaciones que se busca materializar. Lo cual también demanda: no solamente tener clara la exigencia de romper con el capitalismo a secas; también tener una idea clara del sistema social con el cual se pretende reemplazar al capitalismo. No se trata aquí de una elección u opción que quede al arbitrio de la gente, de lo que algunas veces llaman “libre albedrío”. No, así no funciona la historia. Se trata, en rigor, de lo que posibilita y exige la evolución del mismo capitalismo. [14] Y aquí, nos encontramos con una Formación Económica y Social que se denomina socialismo. La cual, además de sus rasgos específicos, porta otro: ser una fase preparatoria de un sistema superior, el comunista.

                   Pero, ¿cuáles son los rasgos específicos del socialismo? ¿Cuáles son los de la fase comunista? Más aún, ¿por qué en prácticamente todas las experiencias o intentos por construir un régimen socialista, se observan deformaciones nada menores y que han llevado, fatalmente, al derrumbe de esos regímenes?

                   ¿Estos fracasos son inevitables? ¿Se pueden revertir? ¿Dónde radica la raíz de esas deformaciones? ¿Se pueden corregir o declaramos que el socialismo (y con mayor razón el comunismo) son imposibles, que atentan contra la misma naturaleza humana? La respuesta de los ideólogos del sistema capitalista es conocida: el socialismo es contrario a la naturaleza humana (la que es importante egoísta. Bentham dixit). Y claro está, tal tipo de respuestas son pura ideología: visiones deformadas e interesados ​​de la realidad. Y no está demás advertir: el capitalismo, en su polo desarrollado (como EEUU), viene entrando a una etapa de decadencia y de agresividad que sólo podría impedir el avance de un régimen socialista avanzado. Para ello, las condiciones materiales u objetivas, están plenamente disponibles. En estos países, un socialismo auténtico podría funcionar a plenitud y hasta deslumbrar. Pero las subjetivas o políticas, están más que verdes. Tal es el gran hiato. Que si no se supera puede desembocar en una tragedia: EEUU, muy probablemente, buscando impedir su retroceso –especialmente ante China- puede llegar a desatar una guerra de alcances apocalípticos. ¿Por qué? Porque será nuclear, con misiles que irían de ida y de vuelta.    

                   En este marco, con mayor razón debemos rechazar las posturas interesadas que presentan al socialismo como un imposible. Pero subsiste el problema sustantivo: ¿por qué el fracaso de los ensayos de construcción del socialismo? El tema es complejo y aquí no lo podemos abordar. Pero es una exigencia que la izquierda no debe soslayar. No sólo para no repetir los fracasos históricos conocidos. También, porque saber el cómo, es indispensable para que la acumulación de fuerzas en el momento actual pueda ser exitoso. [15]

 

Notas

[1] Si el volar fuera de una fuente de dolor para los pájaros, ¿qué podríamos decir? Y si la actividad denominada trabajo, que es la constitutiva del mismo “homo sapiens”, deviene un algo doloroso y mortificante, ¿qué podemos decir?

[2] Amén de que la cultura contemporánea castiga bastante el arte de la lectura y del estudio.

[3] Ante la Comuna de París, con su derrota y la durísima represión que le siguió, Thiers juraba que el socialismo había muerto para siempre. Pero casi medio siglo después tuvo lugar la revolución bolchevique, dirigida por un Lenin que mucho aprendió de esa derrota. Y en Chile, también casi medio siglo después, las masas vuelven a rebelarse, sino contra el capitalismo a secas, por lo menos contra su variante neoliberal.

[4] Valga señalar: en los últimos años, algunos antropólogos y “filósofos” tercer-mundistas y pre-lógicos, se pronuncian verbalmente contra el capitalismo, sobremanera en su aspecto distributivo. Y muy curiosamente, no postulan avanzar a sociedades post-capitalistas sino volver a pasados ​​pre-capitalistas (feudales, campesinos, tribales, etc.), los que se pasan a idealizar en términos aberrantes. En esta postura, la emergencia y desarrollo del capitalismo (y todo lo que ha implicado), se entiende como un retroceso histórico que ha degradado al ser humano y al planeta tierra. Por lo mismo, los países más subdesarrollados y atrasados ​​los que, eventualmente, se habrían salvado de ese “retroceso histórico” ligado al capitalismo. Es lo que el profesor López Arévalo ha designado como “teoría del salvaje feliz”.

[5] J. Robinson, “Teoría del desarrollo. Aspectos críticos ”, pág. 11. Edic. Martínez Roca, Barcelona, ​​1973.

[6] Recordemos al personaje de Brecht: “si alguno patea, que sea yo. / Y si hay algún pateado, que seas tú. ”

[7] Importa advertir: en tanto no surja por lo menos un país socialista importante en el "primer mundo", el avance de este régimen en el "tercer mundo" se complica bastante.

[8] Para oportunistas como Boric, llegar al poder es reconocido como “viable” por el gran capital financiero y trasnacional.

[9] Un alto asesor de Boric habla de “complejizar” la economía, “un concepto difícil de explicar. Porque no es ni diversificar la matriz exportadora ni agregar valor a los productos exportados ”. Entrevista a Diego Pardow, en La Tercera, 29, agosto, 2021. O sea, lo que está muy claro es no romper con el neoliberalismo. Y el hacia dónde dirigirse, “lo tenemos bastante confuso”.

[10] Esto no significa socialismo. A lo más, se podría hablar de capitalismo de Estado.

[11] Como no es cosa de pasar en un año a puestos de vanguardia, suele enfatizar que una primera tarea es desarrollar la capacidad de adaptación-modificación de las tecnologías importadas.

[12] No siempre una izquierda fuerte envalentona a la burguesía progresista. A veces la puede asustar. Siente que puede perder el control del proceso y que éste puede ir más allá de los límites permisibles.

[13] Por progresismo entendemos los partidos o grupos que buscan romper con el modelo neoliberal avanzando a un capitalismo más dinámico, industrializador, con mejor distribución del ingreso y nacionalmente menos dependiente. Por izquierdismo, el movimiento que busca romper con el capitalismo (en cualesquiera de sus modalidades) y avanzar a un régimen socialista.

[14] Un árbol, que sepamos, puede dar hojas, flores o frutas. Pero no animales.

[15] Bien se sabe que las deformaciones que surgieron en la Unión Soviética se trasladaron –mutatis mutandis- al funcionamiento de partidos comunistas que operaban en lugares muy distantes. Como fue el caso del PC chileno y muchos otros de América Latina. 

 

Para MZ. Presentación del libro “CHILE: sueños, derrotas, esperanzas”; Ediciones INEDH, Concepción, Chile, 2021. Palabras del autor, José C. Valenzuela Feijóo.

Elecciones en Chile: la rabia no basta.

El candidato y la Operación Cóndor

Por: Roberto Pizarro Hofer | Tomado de https://www.eldesconcierto.cl/opinion/2021/11/29/el-candidato-y-la-operacion-condor.html

"La propuesta del candidato presidencial de la extrema derecha recuerda mi experiencia personal con la Operación Cóndor, la que ahora intenta reeditar. La democracia, la paz y no violencia que anhelamos chilenas y chilenos se encuentra amenazada en varios ámbitos con la propuesta de Kast. Pero resulta particularmente preocupante que su política internacional, en vez de atender el mejoramiento de las relaciones vecinales, responder a las demandas por enfrentar el deterioro de los ecosistemas o favorecer la reducción del armamentismo, se concentre en la represión de personas que tienen ideologías distintas a las que el defiende."

Al leer el programa presidencial de Kast retornaron los dolorosos recuerdos personales y familiares que viví en Buenos Aires, hace precisamente 46 años atrás. En el apartado 33 de la página 27 del programa de Kast, bajo el título “Coordinación Internacional Anti-Radicales de Izquierda”, se lee: “Nos coordinaremos con otros gobiernos latinoamericanos para identificar, detener y juzgar agitadores radicalizados”. Fue esa coordinación, de los aparatos represivos de los gobiernos dictatoriales del cono sur, la que favoreció mi injusta detención, tortura y encarcelamiento en Argentina, gracias a lo que posteriormente se conoció como la Operación Cóndor.

En la mañana del 25 de noviembre de 1975, cuatro policías de Coordinación Federal derribaron a patadas la puerta de mi casa, en el barrio de Caballito. Mi esposa y yo fuimos tratados violentamente por estos repentinos visitantes que nos golpeaban, destruían la casa y se robaban el dinero y las escasas cosas de valor que teníamos. Amarrados, nos llevaron a las oficinas centrales de la Policía Argentina, donde estuvimos vendados durante diez días, a pan y agua, con golpes, torturas y amenazas persistente. A la incertidumbre por no saber qué sucedía con mi esposa, se agregaba un dolor intenso por la condición de desamparo en que habían quedado mis hijos Rodrigo y Andrés (de 5 y 7 años), quienes de vuelta de la escuela se encontrarían sin sus padres y con una casa semidestruida.

Me atreví, entonces, a preguntar a uno de los represores el motivo de la detención y nuestro futuro próximo. Me respondió que, a petición de la DINA, era buscado y que sería enviado inmediatamente a Santiago. Cuando pregunté, con sorpresa, qué tenía que ver la policía argentina con un profesional chileno que trabajaba en las oficinas del INTAL (organismo internacional dependiente del BID), se me respondió al mejor estilo porteño: “¿Sos gil o te hacés? Podemos tener diferencias con el Estado chileno, pero ninguna en el entendimiento y colaboración para aplastar a terroristas, marxistas, izquierdistas y quienes los ayudan”. Recordé, en ese momento, que aparte de mi trabajo profesional, apoyaba un programa del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), para reubicar en países solidarios con el exilio chileno a estudiantes y académicos que se encontraban detenidos en campos de concentración o que habían quedado sin trabajo en Chile.

Gracias a la solidaridad internacional, y probablemente debido al hecho que dos ciudadanos británicos fueron casualmente detenidos en la misma ofensiva represiva, no fuimos devueltos a territorio chileno. Mi esposa y yo, junto con los compañeros socialistas Juan Bustos, Ernesto Benado, Catalina Palma, Sergio (Cochin) Muñoz y algunos otros exiliados fuimos encerrados en la cárcel de Villa Devoto “a disposición del Poder Ejecutivo Nacional”. Esto significaba que, sin juicio por delito alguno, quedábamos detenidos bajo la voluntad discrecional del gobierno argentino, por ser personas supuestamente peligrosas. Mi esposa y yo estuvimos detenidos durante un año sin poder vernos y sólo ocasionalmente tuvimos la oportunidad de recibir la visita de nuestros padres, que debieron instalarse en Buenos Aires, para proteger a nuestros hijos que durante varias semanas fueron amenazados telefónicamente.

La visita familiar en la cárcel de Villa Devoto contemplaba una revisión anal y vaginal para los familiares de los presos, con lo que se pretendía evitar el probable ingreso al penal de alguna lectura, lo que se encontraba terminantemente prohibido. Recuerdo hoy día, con el mismo dolor de hace 46 años, el llanto incontenible de mi hijo Andrés que en dos ocasiones no pudo ver a su madre, por impedimento caprichoso de los gendarmes.

El 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe de Videla en Argentina. En días previos nos visitaban unos individuos, vestidos de civil y en cada piso de Villa Devoto nos obligaban a identificarnos, nos desnudaban y nos apuntaban con subametralladoras. Los encierros habituales de 23 horas en las celdas se convirtieron en permanentes durante las dos semanas previas al golpe. La cárcel, que había sido difícil hasta antes del golpe de Videla, se convirtió en un infierno después del 24 de marzo. La relativa certidumbre, que por nuestra condición de chilenos alcanzaríamos la libertad, se transformó en miedo e inseguridad cuando varios compañeros argentinos fueron sacados de sus celdas y asesinados por la espalda en los alrededores del aeropuerto de Ezeiza o incluso cerca de Villa Devoto. Hasta el día de hoy no me puedo olvidar de Gonzalo Carranza, joven argentino, de 27 años, a quien conocí en una celda de castigo, donde por 15 días nos golpearon y tiraron agua fría durante todas las noches. Gonzalo se había enfrentado varias veces a la policía y, según me lo dijo, se la tenían jurada. Tiempo después me enteré que lo habían sacado de la cárcel y su cuerpo había aparecido ametrallado.

En ese periodo, en que la muerte nos rodeaba, se hablaba abiertamente de la coordinación militar represiva entre la DINA y los militares argentinos. En tales condiciones, nuestros abogados (amenazados a diario por los “servicios de seguridad”) aceleraron trámites y apelaron a todo tipo de instancias internacionales para obtener nuestra salida de la cárcel. Una mañana de septiembre de 1976, pocos días antes del asesinato de Letelier en Washington, la Policía Federal me condujo esposado hasta el aeropuerto de Ezeiza, para ser expulsado a Gran Bretaña. Al cabo de dos semanas me reencontré con mi esposa, la que poco antes de la partida debió sufrir, durante una noche de pesadilla, todo tipo de acosos sexuales de parte de funcionarios de la misma Policía Federal. Algunos días después llegarían nuestros hijos, con quienes nos reuniríamos luego de una dolorosa separación.

Mi familia y yo experimentamos en carne propia la Operación Cóndor, vale decir la coordinación policial y la actuación extraterritorial de funcionarios de la DINA en Argentina. Como se sabe, mi experiencia no fue única. En aquellos años, miles de chilenos vivieron la detención, la tortura, la desaparición y la muerte, en territorios chileno y argentino.

La propuesta del candidato presidencial de la extrema derecha recuerda mi experiencia personal con la Operación Cóndor, la que ahora intenta reeditar. La democracia, la paz y no violencia que anhelamos chilenas y chilenos se encuentra amenazada en varios ámbitos con la propuesta de Kast. Pero resulta particularmente preocupante que su política internacional, en vez de atender el mejoramiento de las relaciones vecinales, responder a las demandas por enfrentar el deterioro de los ecosistemas o favorecer la reducción del armamentismo, se concentre en la represión de personas que tienen ideologías distintas a las que el defiende.

 El candidato y la Operación Cóndor