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El más criticado

Feliciano Hernández | El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha señalado en tono de víctima que es el mandatario más criticado desde que se tenga memoria. A confesión de parte, relevo de pruebas, podría decirse. Pero es su impresión, no presenta los números que sustenten su dicho. Tampoco se puede corroborar su afirmación porque no hay datos comparativos confiables. Con las referencias que todos tenemos a la mano –las críticas en los medios, en general-, es dudoso que AMLO sea el más criticado. En números absolutos, antes de él estaría sin duda Carlos Salinas, y posiblemente Luis Echeverría; sin olvidar que uno de los principales críticos, por lo menos de Salinas, fue precisamente López Obrador. Es sabido que AMLO resultó como gobernante muy sensible a las críticas. Increíble que el mayor crítico, desde la oposición –y con fundadas razones- como dirigente y como candidato, un político fraguado en la protesta cotidiana, no pocas veces acompañado por multitudes que le respondían con prolongados aplausos su rebeldía ante el sistema, esté de llorón todos los días frente a las opiniones que le son adversas, que no son pocas, ciertamente. Como va, sumando aciertos y desaciertos, algo seguro es que don Andrés Manuel acabe siendo al final de su periodo y en el retiro, el número uno de los presidentes más criticados. Así que todavía no, presidente. Lo que viene es mayor, como consecuencia de sus errores o simplemente porque no acaba de convencer a muchos mexicanos cuando ya los decepcionados suman millones. Lo cierto hasta ahora es que las críticas a su gobierno son la respuesta a sus incongruencias, sus dislates o sus medias verdades. Y no solo por negar el Covid-19, ni por quitarle presupuesto a las universidades, a ciencia y tecnología, a salud; y menos por el mentado aeropuerto internacional ni por sus megaproyectos, que ojalá funcionen. Es que solo a un provocador o a un rebelde sin causa se le ocurriría negar la trascendencia de las luchas feministas; la irrupción necesaria de movimientos como el ecologismo, los derechos humanos y de los animales. Que siga como va, “dinamitando” importantes bases de apoyo –pelearse con un bastión como la UNAM o denigrar a casi toda la prensa- y lo único que puede esperar AMLO son fuertes protestas contra su gobierno, como las que le tocó promover y encabezar en sus buenos tiempos de “luchador social” y de candidato anti régimen… Entonces será el más criticado. *Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
El más criticado

¿Claudia o Marcelo? La hora de las definiciones

Historias para Armar la Historia

Por Ramsés Ancira

Andrés Manuel López Obrador, si le hiciéramos caso a sus detractores, podría ser un pésimo presidente. No lo es, pero si así fuera, los partidos de oposición en México y sus líderes son tan pobres intelectualmente, tan carentes de propuestas, tan miserables como los Thernardier, pero mucho más que Javert (al fin y al cabo, este era sólo era un policía que deseaba cumplir con su deber). Por todo esto llegó la hora de definir quién será el próximo jefe del Ejecutivo en México: Ebrard o Sheinbaum.

Votar por el PRI: Una razón para no hacerlo. Ese es el partido que gobierna el Estado de México. Cuando lo encabezó Eruviel Ávila, hizo uso del sistema penal para deshacerse de sus críticos, uno de ellos fue el licenciado Humbertus, quien hoy encabeza el mayor movimiento en el País contra la fabricación de expedientes y culpables. En el gobierno de Alfredo del Mazo, la entidad continúa en el primer lugar nacional de abusos contra personas privadas de su libertad.

Votar por el PAN: Igualmente una razón para no hacerlo. El fraude electoral mediante el cual llegó a la presidencia Felipe Calderón, tuvo un costo de más de 100 mil vidas por su guerra contra el narcotráfico. Con su apoyo, Genaro García Luna se convirtió en ejemplo paradigmático de la estupidez policíaca, al no por no poder investigar un solo caso de secuestro, sin recurrir a la tortura.

Más partidos no hay. La última opción independiente en México data del siglo pasado, con Alternativa, que encabezaba Patricia Mercado. Entre la soberbia de Andrés Manuel López Obrador y las luchas internas entre dizque campesinos, dizque socialdemócratas y feministas, acabaron con esa opción que no se alineaba con otros partidos y se negaba a ser satélite de otros; el Partido Verde, por ejemplo, siempre dispuesto a prostituirse con el mejor postor.

Así que la opción es Morena, nos guste o no. Esta es la mula con la que tendremos que arar.

Pero faltan tres años y por lo mismo hay que tener cuidado. Muchos de los candidatos palomeados por Mario Delgado para competir por cargos de elección popular, vienen de partidos que saquearon las finanzas públicas en sus entidades, heredando endeudamiento, como es el caso comprobable de muchos municipios de la frontera norte de Coahuila.

Hoy, muchos de los que se apuntan para las elecciones estatales tienen pasados muy cuestionables, o francos vínculos con el crimen organizado; de tal manera que, si López Obrador quiere pasar a la Historia y conservar la viabilidad de la cuarta transformación, tiene que delegar en la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Seguridad Pública y Protección ciudadana. Sus titulares tienen que estar muy pendientes de los candidatos que elijan, no se les vaya a colar otro Miguel Barbosa y se vayan a caer más helicópteros como el del matrimonio Moreno Valle, porque sí es así, a Morena se lo lleva la trampa.

Entonces ¿Se convertirá Claudia Sheinbaum en la primera mujer presidenta de México? O ¿por edad y lealtad primero le toca cosechar triunfos a Marcelo Ebrard? El ahora canciller por sus éxitos para conseguir las vacunas para México y mantener la política exterior mexicana, sin excluir a nadie: ni a Cuba, ni a Venezuela, ni a Palestina, le ha devuelto al país la dignidad que nuestro país había perdido, por ejemplo, cuando el canciller Videgaray le otorgó por puro negocio la condecoración del Águila Azteca al rey saudita, mundialmente reconocido como represor y asesino, de periodistas entre otros, por cierto.

(Por cierto, Israel se ha convertido en un refugio seguro para presuntos delincuentes mexicanos. La razón de fondo de que no haya un tratado de extradición entre ambos países, es que el nuestro se niega a la política permanente de genocidio y despojo de territorios palestinos)

También es posible que ni Claudia ni Marcelo sean candidatos de Morena. López Obrador puede tener “caballos negros”. Lo demostró al nombrar a su amigo Adán, como titular de la Secretaría de Gobernación. Recordemos también que tiene como jefe de asesores, trabajando sin reflectores, a Lázaro Cárdenas Batel. Para un país con memoria histórica, un nuevo Cárdenas en la presidencia sería un platillo suculento en el menú de candidatos presidenciables.

Y otra cosa tiene a su favor: Sin bañar de sangre el Estado de Michoacán, Cárdenas Batel supo mantener a raya al narcotráfico, asunto en el que el PRD fracasó olímpicamente.

Pero por ahora centremos en Claudia y Marcelo, la primera hizo un magnífico segundo piso, gratuito, que durante más de 10 años ha mantenido la fluidez de los distribuidores viales en el sur de la Ciudad de México; el segundo le dio concesiones a OHL, con el mismo propósito; y todavía no queda claro quién es responsable en el uso de materiales de tercera calidad en la parte elevada de la línea 12 del metro.

Cuando Manuel Camacho Solís fue jefe de gobierno de la Ciudad de México, se prohibieron las grúas particulares y la extorsión de automovilistas, cuando Ebrard ocupó el mismo cargo de su ex maestro y ex jefe político regresó la corrupción.

Con Marcelo Ebrard y Mancera, Armando Quintero y otros personajes de muy dudosa reputación robaron millones de pesos. La Secretaría de Transporte y Vialidad, se convirtió en un negocio magnífico para dar concesiones del Metrobús, del Metro y a organizaciones de taxistas.

Quintero ha hecho de una fracción del mapa de la Ciudad de México, la que corresponde a la alcaldía Iztacalco, un feudo que ha encabezado durante casi tres décadas. Quintero, en una noticia que ha desaparecido de las redes sociales, llegó a denunciar un robo en su domicilio particular por muchos millones de pesos, en efectivo y en bienes materiales, más propios de un maharajá que con de un alcalde de izquierda.

Como cereza del pastel, entre Ebrard y Mancera crearon un organismo de extorsión y chantaje llamado Instituto de Verificación Administrativa (INVEA) una caja chica de incalculable valor.

Claudia Sheinbaum, rescató del desaparecido partido Alternativa, a Andrés Lajous Loaeza, lo hizo secretario de Movilidad, y aunque ha sido víctima de ataques, como le ocurre a todo funcionario público, a diferencia de sus predecesores nadie le ha tildado de ladrón. Con él a cargo se creó el Cablebús, se ampliaron las líneas de Metrobús y crecieron ciclo vías en la Ciudad de México. Se ha hecho más con mucho menos.

Sheinbaum no ha podido acabar con las obras de destrucción masiva que autorizaron sus predecesores, entre estas la torre Mitikah, cuyos trabajos han atentado contra el pueblo originario de Xoco. Sin embargo, lo que sí hizo Claudia fue permitir que abrieran centenares de restaurantes y comercios en la Ciudad de México. Gracias a ella, el desempleo que provocó el Covid, no hizo aumentar la delincuencia en la capital. No solo pagó los gastos de entierro de todos los que murieron por la pandemia en esta ciudad, sino que ofreció alternativas de trabajo a miles de personas, quienes pudieron establecer negocios para trabajar por su cuenta.

Ahora el INVEA promueve el empleo, la vacunación y hasta concursos de participación ciudadana. Clausura las obras que autorizaron violando las leyes de uso de suelo y frena la construcción de condominios que fueron edificados en terrenos comprados por centavos a personas venidas a menos, para ser vendidos en millones (de dólares) por fraccionadores.

Por cierto, este también ha sido negocio de Dolores Padierna y René Bejarano. Con el apoyo del Registro Público de la Propiedad y del Registro Civil, identificaban terrenos intestados, se apoderaban de ellos, y construían edificios de departamentos para sus aliados políticos.

Sheinbaum, también está trabajando para que el Instituto de Vivienda deje de ser negocio de gestores, y se den los créditos directamente a las personas que más lo necesitan, entre ellos los que no tienen trabajo formal y por lo tanto no tienen las prestaciones del Infonavit. Aun así, carga con sospechas de sobreprecio en el arrendamiento de patrullas que sería más fácil y barato comprarlas que rentarlas.

Bitácoras suplementarias:

  1. El Conflicto entre catedráticos y Conacyt

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología ha sido instrumento de poder político para dar becas (y quitarlas) a los amigos de los poderosos. Un caso fue el de la abogada Yvonne Carolina Flores Alcántara, a quien temporalmente le retuvieron su beca de doctorado en derecho, por presiones del columnista de La Jornada,  Alfredo Jalife Rhame Barrios.

Ahora resulta que un grupo de catedráticos de la Universidad Autónoma Metropolitana decidió durante el sexenio pasado formar un grupo de observación, con poder de decisión, para vigilar a quien se le otorgaban recursos de investigación. Esta iniciativa era excelente, pero… resulta que utilizaron recursos del propio Conacyt para hacer este mecanismo de fiscalización; y lo peor, se les señala por haber decidido que los proyectos de investigación que merecían ser apoyados, eran los de ellos mismos.

Hay 31 órdenes de aprehensión solicitadas por la Fiscalía General de la República, que para variar y no perder la costumbre de los sexenios del PRIAN, tiene un apetito enorme por meter a la cárcel a la gente y lavar la mundialmente deteriorada imagen del fiscal Gertz Manero, en lugar de terminar primero las investigaciones correspondientes.

La legitimidad del periodismo militante

La película Presunto Culpable fue censurada por el poder judicial mexicano. Su estreno fue posible gracias a Diego Luna y Gael García Bernal, quienes fundaron el proyecto documental Ambulante.

Pero Diego y Gael no forman parte de la corte de aduladores del presidente López Obrador, de manera que el brazo periodístico de la 4 T,  llamado Revolución 3.0 decidió acusarlos de ser críticos por recibir recursos del “PRIAN”.

A eso se le llama sevicia, es crueldad innecesaria y es una calumnia. Una de las labores esenciales del Estado es promover la cultura cívica, la educación y la producción artística. A eso se destinaban los recursos para Ambulante, nada más, pero tampoco nada menos.

Tan reprochable es acusar a Epigmenio Ibarra de recibir préstamos del BANCOMEXT, que sobradamente tenía garantías para pagar por los programas que hace para Telemundo y Netflix, además de atraer divisas a México, como decir que Diego y Gael eran prianistas. Por cierto, ellos también producen en el extranjero y gracias a ellos se infla la bolsa de remesas que recibe el país.

Pero los lame botas siempre han estado tanto en la derecha como en la izquierda, así entre  los conservadores como entre los liberales.

De Germán Dehesa y Rafael Solana dramaturgos y escritores, recibí dos lecciones. El primero decía que no era objeto, sino sujeto, por lo tanto, no podía hacer periodismo objetivo. El segundo, que cuando no le gustaba una obra de teatro, mejor la pasaba por alto “¿A quién le sirve denostar algo que ha costado esfuerzo, dinero, empeño y talento, aunque los resultados no sean satisfactorios?” Era, me dijo, un desperdicio de tiempo y espacio utilizar las páginas de la revista Siempre para hablar de obras malas, cuando había tantas buenas que reseñar. 

Una verdadera lástima que Beatriz Pagés, heredera del fundador de esa revista, no haya aprendido la lección. Aunque el periodismo de opinión es legítimo, ella no hace periodismo hace una colección de odios y los graba en video.

Ya rebasé el espacio, quería hablar de Zolá, quien fue a la cárcel por publicar Yo Acuso, una denuncia por el antisemitismo del gobierno y el ejército francés. Merece más espacio, porque es una lección de periodismo que ha trascendido los siglos. Habrá que regresar a ello.

Por ahora solo quiero recordar:

Guillermo Prieto, Carlos Marx, Ignacio M. Altamirano, los Hermanos Flores Magón, Emilio Zolá y Víctor Hugo por mencionar algunos ejemplos, todos ellos fueron periodistas, todos ellos lucharon contra el régimen y todos pasaron a la historia por eso.

La oposición en México, incluida la oposición que hay dentro de Morena, también tiene un fuerte componente de miserables, a diferencia del personaje de Víctor Hugo, ellos no solo son fanáticos obsesionados con cumplir con un deber, son fanáticos del poder por el poder; y eso es característica del nuevo Yunque.

Ya no se trata solo de la unión de personas identificadas con ideales, aunque fueran de extrema derecha. Ahora es un club de empleos y negocios que quieren realizar al amparo del Estado. Jamás podremos perdonar el asesinato de cientos de extranjeros, cuando la yunquista Cecilia, dirigía el Instituto Nacional de Migración;  o la muerte de 49 niños en la guardería ABC, concesionada a particulares, cuando Margarita Zavala era la responsable del DIF.

 

¿Claudia o Marcelo? La hora de las definiciones

Caducidad y circo.

Aldo Fulcanelli | Los bancos controlando nuestras vidas. Las llamadas a tope de la empresa de telefonía “por excelencia”, y su acoso permanente. Las noticias (de no creerse) de los “mireyes”, a la sazón, jóvenes empresarios y políticos, herederos de las familias del rancio porfiriato, a los que papá soltó el timón para ver qué pasaba; y no pasó nada: tiempo de lores y ladies. Mientras tanto en las redes sociales, los usuarios esperan el nuevo escándalo, o el video de la denuncia ciudadana, aquel donde el policía es golpeado (por abusivo), sólo para confirmar que, en el país sin ley, para muchos y cada vez de manera más frecuente, la mejor justicia es la mano propia. Mientras intento escribir, una operadora del Banco Santander me llama para ofrecerme 3 Millones de pesos a cambio de morir o enfermarme, y por la módica cantidad de 8 pesos. no puedo evitar sentirme ofendido cuando me lanza un: ¿está de acuerdo que en toda su vida no reunirá usted esa cantidad de dinero?, es decir, en el lenguaje de la crueldad administrativa de los bancos, habrá que suscribirse a la idea de una muerte anticipada para ingresar al mundo de las red carpets y el glamour, mientras esto sucede, reflexiono que en nuestro país, hundido en la degradación social, el dinero -sustituto falaz- pero efectivo, es como el genio de la lámpara maravillosa; habría que frotarlo para que éste emerja solícito, “dame 8 pesos diarios, piensa en morirte, y podrías ser un millonario póstumo”; es el idioma de las perversas instituciones de crédito. Las voces inhumanas de robot, ofreciendo la felicidad inmediata a cambio de un “si”, son sustituidas por imágenes del “face”, donde se difunde la última ocurrencia de Carmen Salinas, o bien la declaración desafortunada de algún legislador, al tiempo que otra funcionaria habla de prevenir la homosexualidad tomando verduras, cuando en la red, circula la cara del algún futbolista que salió del closet. Ante la ausencia de gobernabilidad en México, el piloto automático ha sido encendido. El devenir social lo determina cada quien con su propia verdad, cuando todo mundo se disputa el pedazo de banqueta, el estacionamiento, el espacio de la cola para pagar, y la Suprema Corte de Justicia, con sus irredentos jueces barrocos, ha sido sustituida por una camarita de celular, destino infausto. Mientras que el poder público es declarado peligrosamente incompetente ante el embate de los escándalos y los señalamientos de corrupción, la histeria colectiva toma el mando. Entretanto, el ciudadano común pierde espacio vital ante la cultura del despojo, y la aprobación de leyes que a todas luces atentan contra la libertad de expresión. En las redes sociales proliferan los memes y chistes cáusticos, donde se exhibe lo más granado de una pobre idiosincrasia: un galopante machismo, y una homofobia que da miedo. Contra todo, no hay meme ni humor barato, telenovela o selfie, que puede detener el malestar social, en una nación donde la clase política radicaliza sus métodos de ataque, y el objetivo pareciera, es la paz del ciudadano. México, el país de la primera gran Revolución del siglo XX, enaltecido por las crónicas de John Reed o Martín Luis Guzmán. Nación que por su multiculturalidad, fuera inspiración de escritores como D. H. Lawrence, o Malcolm Lowry, incluso, en la menos condescendiente pero igual de valiosa descripción de Graham Greene, de una idiosincrasia siempre atávica, hoy luce desdibujado. Cuando la mala fama, a la par de las alertas consulares parecen no dejar de distinguirnos, la reflexión del humorista Eduardo del Río “Rius”, (conocedor a fondo de la mexicanidad soterrada) salta a la palestra cuando dijo que el peor de los presidentes de la República que hemos tenido, fue Miguel Alemán Valdez (1903-1983). Ciertamente, fue Alemán, quien bajo la sombra de un galopante progreso, convirtió las finanzas públicas en una enorme transacción que aún no acaba de finiquitarse, con los bienes de la nación enaltecidos, como máximo botín. A Miguel Alemán, le atribuyó “Rius” en su libro: “¿Cuándo se empezó a xoder Méjico?” (Grijalbo, 2015), no únicamente la creación del PRI, sino, además, la construcción de una falsa democracia, a partir del apuntalamiento de una oposición orgánica en manos del Partido Popular Socialista, instituto político en aquellos años, condescendiente al poder presidencial en turno. El caricaturista fue más lejos, al agregar que el narcotráfico sentó sus reales desde entonces, de la mano de los grandes jerarcas, amparados siempre bajo la sombra del “cachorro de la Revolución”. Lo cierto es que como ya se ha demostrado, el narco inició en nuestro país después de la Revolución Mexicana, en medio del conflicto de la Segunda Guerra Mundial, cuando los viejos jefes revolucionarios, aquellos que no se convirtieron en nombres de calles o carátula de billetes, incursionaron con éxito en el trasiego de droga, bajo la guía de hábiles operadores controlados desde el extranjero, y de ahí hasta nuestros días. Guadalajara, Jalisco. El fallecido exguerrillero y maestro universitario Jesús Morales Hernández, lanzó en su momento una reflexión, rodeado de ex compañeros de lucha. “Yo creo que la lucha debe continuar, pero ya estamos viejos para seguirla”, lamentó. Sobreviviente de un tiempo feroz contra el sistema a partir de los años 70’s, Morales creyó finalmente que la lucha armada ya no tendría porque tener lugar en nuestros días, sin embargo, agregó que la posibilidad no debería descartarse plenamente, mientras su y voz y semblante inquebrantables, se fueron nublando junto a una de aquellas tardes lluviosas de la Perla Tapatía, con aroma a tierra mojada. Al tiempo, no puedo dejar de imaginar sentados en una misma mesa a Jesús Morales, Paco Ignacio Taibo II, “Rius” y Adolfo Gilly, para que nos platiquen, el porqué la Revolución Mexicana fue interrumpida por un grupo de generales insaciables y políticos bribones, que decidieron burocratizar esa misma Revolución, condenándola a la cuadratura de un circulo fatal, que deberá tarde o temprano ser quebrantada, si lo que se busca es que haya justicia social. Al igual que Gilly, pienso que la Revolución social de Zapata, fue ahogada abruptamente, para dar paso al amasiato permanente con el poder. Igual que Paco Ignacio, siento que la Decena Trágica, marcó uno de los momentos más vergonzosos de la historia de nuestro país, clave para entender el encumbramiento de la oligarquía que hoy nos gobierna todavía. También, al igual que “Rius”, creo que el gobierno de Miguel Alemán, fue fundamental para comprender la descomposición social que ahora vivimos. Estoy convencido, tal como Jesús Morales, de que estamos peor que nunca en México, cuando la caducidad, el circo y el teatro, pululan por doquiera que se mire.
Caducidad y circo.

Amlo y la restauración del bonapartismo mexicano

Manuel Aguilar Mora |

Francia, por tanto, parece haber
escapado al despotismo de una clase
sólo para reincidir en
el despotismo de un individuo.

Karl Marx, El 18 brumario de Luis Bonaparte

 

Llega 2022 con una pesada y ominosa herencia que le llegaron los dos años precedentes: el terrible 2020 con la pandemia del Covid-19 y la depresión económica mayor en 90 años y el 2021 con la continuación de la pandemia y una recuperación económica insuficiente y plena de contradicciones. Ambos años ya marcados indeleblemente con el sello de la apocalíptica sombra de las catástrofes ecológicas. Aquí en México han sido también los años de la restauración del bonapartismo, proyecto fundamental de la llamada Cuarta Transformación (4T) emprendida por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (Amlo).

 

Lecciones históricas

 

 La lección de la primera mitad del sexenio del gobierno obradorista es que tal restauración está resultando más complicada que el surgimiento y consolidación del anterior bonapartismo histórico. Los vencedores de la Revolución mexicana que derrotaron la dictadura de Porfirio Díaz y de sus epígonos militares encabezados por Victoriano Huerta inmediatamente después de su victoria se dividieron y enfrentaron de acuerdo a alineamientos de clase: los campesinos y sectores de trabajadores que los acompañaban por un lado y los rancheros y pequeños y grandes propietarios rurales del otro. El sector agrupado bajo la dirección de Venustiano Carranza y sus generales, comenzando con Álvaro Obregón, se impuso en las llanuras del Bajío a los ejércitos campesinos de Villa y Zapata. 

A partir de ese triunfo los jefes militares liderados por el grupo sonorense de Obregón eliminaron, con un golpe de Estado, al viejo Carranza e instauraron un gobierno que desde 1920 dominó a la República mexicana, primero bajo la férula del jefe que pretendió reelegirse y cuyo asesinato fue el hecho que determinó que su sucesor Plutarco Elías Calles convocara a la fundación de un partido oficial en 1929 que unió a todos los sectores en la cumbre. Dicho partido se perpetuó en el poder durante el resto del siglo XX encarnado en una oligarquía de neto carácter bonapartista cada vez más aburguesada cuya sucesión en el poder se realizó de modo perfecto: cada presidente escogía a su sucesor quien se imponía sin enfrentar nunca una verdadera oposicion. Era un régimen de partido único de facto, con la farsa de un maquillaje democrático que velaba débilmente un sistema con evidentes rasgos totalitarios. El priato, el famoso imperio del PRI.

Pero como dice el dicho popular”no hay mal que dure cien años”. Los sectores dominantes de la burguesía mexicana y sus socios mayores de Washington llegaron a fines del siglo pasado a una decisión. La senilidad y el cada vez mayor desprestigio del PRI obligaban un cambio. Las constantes luchas que a partir de los años sesenta se incrementaron recrudecieron el odio antipriista en amplísimos sectores populares. Tanto los grupos dirigentes del PRI como los vinculados al único partido burgués que se había mantenido como una oposición “leal”, el Partido de Acción Nacional (PAN), asesorados por el presidente Bill Clinton, decidieron terminar con la hegemonía priista y en el 2000 triunfó una “transición democrática” y llegó a la presidencia Vicente Fox, el primer presidente panista. La supuesta transición fue recibida con bombo y platillos por los políticos, empresarios, periodistas e intelectuales del régimen burgués imperante e incluso por grupos populares. Parecía que por fin se inauguraba en el país una verdadera democracia política.

 

El PRIAN, el PRD y el fracaso de la democracia burguesa.

 

Pero los tres gobiernos, dos panistas y uno priista, de la llamada ”transición democrática”, popularmente bautizada como el PRIAN, que se extendió del 2000 al 2018, fueron un rotundo y colosal fracaso en los cuales reinó la corrupción más cruda y descarada, cundió la desigualdad, el respeto a los derechos humanos fue pisoteado y la violencia criminal de los poderosos grupos delincuentes vinculados al narcotráfico y a otros lucrativos negocios llegó a niveles inauditos convirtiendo al territorio nacional en la tumba de cientos de miles de muertos. Entonces las autoridades durante el sexenio de Felipe Calderón decidieran la salida a las calles de los militares. De este modo la experiencia de una “democracia (neo)liberal-burguesa” lejos de atenuar las contradicciones heredadas por el largo trayecto priista, las profundizó. Y en efecto, cómo concebir que fuera posible imponer un régimen realmente democrático en el cual la participación del propio PRI era central con todo y la permanencia de sus numerosos gobernadores, diputados, senadores y ediles 

El acto final del PRIAN fue precisamente el sexenio del regreso del PRI a la presidencia de la República con el archicorrupto Enrique Peña Nieto en cuyo gobierno (2012-2018) llegaron a niveles inauditos los negocios que ya tenían décadas al amparo de las privatizaciones, los fraudes multimillonarios, los presupuestos incompletos, los desvíos inexplicables, el desfalco y la facturación de empresas fantasmas en “estafas maestras”, en fin la orgia neoliberal en pleno apogeo. Y cuando se cometió el infame crimen de Estado de la desaparición de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa en la noche del 26-27 de septiembre de 2014 una reacción de ira estalló en todo el país. Era el fin del PRIAN. Los partidos burgueses históricos más fuertes habían mostrado el cobre, no había en los sectores de la burguesía y sus partidos las tradiciones del juego político asociado característico de los regímenes parlamentarios. La verdadera tradición política imperante durante el siglo XX era la de un régimen autoritario, la del bonapartismo mexicano. 

Aunque desempeñando un papel político menor en el drama de este fracaso, está también el tercer partido dominante que finalmente también selló su destino decadente junto con el de los dos mayores anteriores, se trata del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Fundado en 1989 con la fusión de una corriente disidente priista encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del gran líder histórico de la Revolución mexicana Lázaro Cárdenas y la mayoría de los sectores de la izquierda mexicana en especial con las organizaciones provenientes de las mutaciones del desaparecido viejo partido comunista mexicano, el PRD fue saludado y apoyado por un amplio abanico de sectores de la clase media e incluso de trabajadores que en su surgimiento quisieron ver por fin a una izquierda fuerte y protagonista en la primera línea de la política nacional. En realidad no había nada nuevo. Después de la Revolución mexicana el grupo hegemónico agrupado en el partido oficial actuó siempre como un poderoso imán de los sectores socialistas e incluso comunistas, en especial los provenientes del estalinismo, como lo demostró el permanente colaboracionismo de la un tiempo influyente corriente dirigida por Lombardo Toledano, fiel hasta su muerte como aliado del PRI. Fueron las largas décadas de la influencia del llamado “nacionalismo revolucionario”. El PRD se autoproclamaba como heredero de tal tradición, opositor de la oleada neoliberal en pleno auge. Pero eran otros tiempos muy diversos al del nacionalismo de los años treinta y cuarenta del siglo pasado.

Las vicisitudes del PRD son un factor no poco importante que explica tanto la biografía personal de Amlo como el surgimiento de la corriente del obradorismo de la cual es líder. El joven Amlo fue un dirigente priista en su estado natal, Tabasco. Cuando no logró su ambición de ser candidato a gobernador renunció al PRI y se unió al PRD en donde alcanzó la estatura de líder que lo proyectó en la escena nacional, primero como presidente del partido y después como su candidato triunfante al importante gobierno de la Ciudad de México en el 2000 y en dos ocasiones como su candidato presidencial perdedor.  

Amlo demostró ser un inteligente y astuto político opositor profesional burgués durante todo el periodo de la orgia neoliberal del PRIAN que ahogó al país en violencia y corrupción durante tres décadas. Con un discurso contra los peores excesos y crímenes de sus gobiernos y siempre manteniendo, como repetía una y otra vez, un “respeto total y pacifico a la ley, no hemos roto ni un vidrio”, Amlo se fue perfilando como un hábil y carismático líder de masas que del 2006 al 2018 recorrió varias veces el país de norte a sur con el discurso de un despertador de conciencias, de líder de una nueva transformación de México, un discurso compuesto con pronunciamientos progresistas incluso radícales que sin embargo se hacían cada vez más demagógicos. Su postura conciliadora se hizo claramente más evidente a partir de la caída estrepitosa del prestigio de Peña Nieto: ”hay que serenar a México, no queremos un país revuelto”, etc. Amlo comenzaba enviar mensajes conciliatorios.

 

La aplastante victoria de Amlo

 

Apoyado en el PRD, Amlo construyó la plataforma que lo lanzó a las elecciones presidenciales de 2006 y 2012. Después ya con el nuevo partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), fundado por él mismo se lanzó por tercera ocasión en 2018 a la contienda por la presidencia, triunfando en esta ocasión.

Nunca se había dado una victoria electoral tan apabullante como la que permitió a Amlo llegar al Palacio Nacional en 2018. 32 millones de mexicanos y mexicanas votaron por él. Él mismo se sorprendió. Mucho se ha publicado y dicho sobre esta fecha tan importante en la política mexicana. Una primera y fundamental consecuencia fue el aplastamiento que significó para los partidos dominantes. El PAN fue el que se defendió mejor pero apenas y logra mantenerse en pie sometido actualmente a grandes contradicciones internas. El PRI cayó tan profundamente que todo indica que será muy difícil que se levante, en tres años después de 2018 ha perdido cinco millones de afiliados y ocho gubernaturas. El PRD está en proceso de extinción. O sea el bloque de la oposición burguesa tradicional no es firme, ni representa una real amenaza al gobierno de Amlo. No tiene futuro.

El proyecto de Amlo, por lo tanto, define hoy en la arena de Morena su continuación o su superación. Este peculiar partido lo integran y dirigen en su abrumadora mayoría miembros que hasta 2014, año de su registro por el Instituto Nacional Electoral (INE), eran miembros del PRD, del PRI y de otras organizaciones, incluso de derecha y de extrema derecha 

Ciertamente la avasalladora victoria de Amlo era suya, por supuesto, pero iba mucho más allá. Era la expresión contundente del sentimiento de una mayoría de la población deseosa de un cambio, no un cambio cualquiera sino uno radical, de transformación profunda. De hecho ese estado de ánimo popular fue entendido por Amlo y retóricamente expresado en su propaganda política. Al triunfar en las elecciones de tan impresionante modo ¿cómo no esperar una respuesta a esa demanda, para muchos una verdadera exigencia urgente ante la gravedad de la crisis de México? Qué tanto esa retórica es real o mera demagogia de un clásico líder burgués autoritario. La respuesta está en lo ocurrido en estos tres últimos años.

La hecatombe de las esperanzas

 

El 1 de diciembre pasado el gobierno de la CT cumplió su tercer aniversario. El diluvio de textos, informes, entrevistas, comentarios en los medios sobre el carácter del obradorismo ha polarizado una discusión al nivel nacional que enfrenta a sus partidarios y a sus opositores, estos últimos ubicados no solo en los partidos tradicionales sino dispersos en todos los sectores sociales.

Parecería difícil enfocarse a la cuestión de su caracterización con una evaluación objetiva y sin partidarismos. No lo consideramos así. Pongamos un ejemplo significativo y muy elocuente porque se refiere tal vez al problema que más ha afectado, negativamente, al gobierno de Amlo, como a todos los gobiernos del mundo. Por supuesto nos referimos a la pandemia del Covid-19 y su impacto en el sistema de salubridad nacional.  

En su conferencia mañanera del 4 de enero, Amlo expuso que al inicio de su gobierno encontró un sistema de salud en peor estado que el educativo, y los comparó, por la situación de abandono que tenían, con Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). (La Jornada, 05.01.2022). Ahora bien, las quejas más frecuentes de los trabajadores durante estos años de la pandemia, haciéndose eco de las devastadoras críticas de los derechohabientes a la situación existente en el sistema de salubridad pública han sido por la falta de medicinas, la escasez de personal sanitario, las pésimas condiciones de las instalaciones, etc. La Unión Nacional de Enfermería Mexicana ha descrito crudamente la situación que enfrentan sus afiliados: precariedad laboral, bajos sueldos, carencia de equipos de protección adecuados y la falta de personal que calcula en 300 mil trabajadores. (Proceso, 09.01.2022). El Issste la segunda más importante institución de salubridad pública anunció que no surte recetas al 60 por ciento de sus pacientes (La Jornada, 06.01.2022). Muy expuesta en los medios ha sido la protesta de los padres a la carencia de medicinas para sus niños con cáncer. La pandemia no ha sido atacada con la fuerza y los recursos que habría requerido. Claramente lo demuestran las cifras de las 300 mil muertes de víctimas de la pandemia, ocupando México el quinto lugar en la lista de los países con más víctimas, atrás de Estados Unidos, Brasil, India y Rusia y ocupando el nada honroso primer lugar en la lista de países con la mayor letalidad que mide el número de muertes con 7.6 por ciento lejos de Bulgaria que tiene el segundo lugar con el 4.1 ciento.

La pregunta evidente al presidente es, por supuesto, por qué en los tres años que lleva en su gobierno ha hecho tan poco para cumplir su propia promesa electoral cuando expresó que transformaría el servicio de salubridad pública nacional de tal modo que lo pondría a la altura del de Dinamarca. En cambio ha sido evidente la prioridad financiera que Amlo ha dado a sus proyectos consentidos de la refinería de Dos Bocas en el cual se han invertido miles de millones de pesos y al tren maya con metas fundamentalmente turísticas. La salud de la población en estos días de emergencia sanitaria no ha tenido la alta prioridad financiera que requería.

Lo mismo se puede decir de otras promesas que fueron decisivas para forjar su victoria. Entre las más importantes está la que proponía el emprender una política que tuviera como objetivo el regreso de los militares a sus cuarteles. Exactamente ha sido lo contrario lo que ha sucedido. Amlo ha fortalecido y expandido las actividades y responsabilidades de los militares a niveles que superan con creces lo que hicieron los presidentes del PRIAN. La contradicción más aberrante de esta situación es que a pesar de toda este apoyo a los militares, debido a la estrategia por completo fallida de Amlo de “abrazos no balazos”, la violencia criminal de los cárteles no ha disminuido y sigue azotando al país con la misma fuerza y en algunos casos incluso superando a la de los gobiernos del PRIAN: 33 mil crímenes dolosos en 2021, 130 en los primeros seis días de 2022, incluidos los diez cadáveres aparecidos el 6 de enero bajo el árbol de Navidad frente al palacio de gobierno de Zacatecas. Siguen sin disminuir los feminicidios y México se mantiene como el país más peligroso del mundo para el oficio de los periodistas. Y con la novedad que ha aparecido un nuevo tipo de crimen, el lúgubre secuestro de niños.  

Como se puede apreciar, con la anunciada transferencia de las decenas de miles de efectivos de la Guardia Nacional al directo control de la Secretaria de la Defensa Nacional esta dinámica de fortalecimiento de los militares llegará a niveles muy peligrosos. Los militares afuera de sus cuarteles, con tan amplios recursos económicos que les dan las operaciones civiles en que andan (el aeropuerto de Santa Lucia, el tren maya, la administración de los puertos) y la impunidad de que gozan (la exoneración del general Salvador Cienfuegos, el exjefe del ejército en el periodo presidencial del 2012-2018, acusado por la DEA de complicidad con los narcos, total oscuridad sobre la participación de los militares en el crimen de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, como los casos más sobresalientes) representan un peligro para la vida y seguridad de la población y para la existencia de un gobierno civil. 

Peligro por completo subestimado por el propio presidente. Incluso más, haciendo gala de inconciencia o con fines solo compensables para él pues es evidente su conocimiento de la historia de México, en los mítines lanza elogios constantes al ejército mexicano: “el ejército es el pueblo uniformado” grita a todos los vientos. Parece olvidar que el ejército es la institución que fue clave en el rescate del régimen priista en todas las ocasiones en que éste se vio en peligro. Sucedió durante marzo-abril de 1959 cuando el ejército actuó de rompehuelgas y detuvo a miles de trabajadores ferrocarrileros. Demetrio Vallejo, su dirigente sindical pasó más de once años en la cárcel y miles de obreros fueron despedidos. La masacre de Tlatelolco fue ejecutada el 2 de octubre de 1968 por el ejército mexicano. Fueron los militares también protagonistas centrales de la “guerra sucia” contra campesinos, estudiantes y trabajadores durante el gobierno de Luis Echeverría. Y es el mismo ejército de hoy en día que Amlo fortalece como pocos presidentes lo habían hecho de tal forma. Por tanto, de ninguna manera es correcto afirmar que el ejército es “el pueblo uniformado”. Históricamente fue la matriz del régimen que surgió en 1920 y desde entonces es pilar fundamental del sistema, antes y ahora también. No es el pueblo con uniforme sino uno de las instituciones centrales de la represión sistémica. 

Este curso que delinea una clara perspectiva hacia un liderazgo autoritario tiende a restaurar el régimen que prevaleció durante el priato. No es una superación sino un retroceso que Amlo cubre con un discurso con giros progresistas repetidos sin descanso que velan apenas una estrategia claramente reaccionaria, con una deriva hacia un sistema nada democrático sino de perfiles dictatoriales. Los hechos son cada vez más contundentes: el charrismo es siempre la pieza clave del sistema que sigue controlando a los trabajadores, huelgas de direcciones independientes como la de los trabajadores de Notimex se intenta asfixiarlas y se reprimen protestas de obreros de los proyectos consentidos como el de la refinería de Dos Bocas: todos los fideicomisos son liquidados sin discriminación y se deja sin asistencia causas como las de las víctimas de los terremotos: Slim el mexicano más rico del país es invitado frecuente a almorzar en el Palacio Nacional pero Amlo ni siquiera se dignó presentarse a la estación Olivos con motivo de la catástrofe del metro de la Línea 12; se prohíbe la detención de uno de los hijos del Chapo conspicuo narcotraficante y también se deja en libertad e inclusive se elogia a políticos cómplices de delincuentes poderosos; se agrede y denuncia como conservadores a estudiantes, profesores e investigadores universitarios en general pero se tolera a cacicazgos de autoridades universitarias corruptas como la de la Universidad de Guadalajara; se amenaza a centros autónomas de educación superior como el CIDE e incluso a instituciones señeras como la Escuela Nacional de Antropología e Historia cuna de eminencias científicas y granero de profesores y estudiantes muchos de ellos vinculados a las luchas y a la vida de los pueblos indígenas, incluidas las del EZLN; se presume de las ayudas a personas de la tercera edad pero millones de desempleados están en el más cruel desamparo; se jacta de una política exterior “progresista” y la Guardia Nacional se ha convertido en la asistente de la border patrol de EUA y todo el país es el espacio integrado a la política de inmigración de Washington con la política que les dice a los cientos de miles migrantes que buscan entrar a EUA ”Quédate en México”, agravando la situación terrible de su vida de miseria.

 

La revocación de mandato

 

En abril próximo está anunciada la consulta aprobada constitucionalmente de la revocación de mandato del presidente de la República. Esta consulta que va a costar varios miles de millones de pesos, es por completo políticamente gratuita pues es evidente que ni la oposición burguesa, del PRI y el PAN, está exigiendo la revocación del mandato de Amlo. Sin embargo fue el origen de un conflicto entre los obradoristas y el INE, una institución autónoma del estado mexicano, cuyo presidente presidente Lorenzo Córdova ha sido el blanco de una campña de descalificación a todo lo que. En esta pugna interburguesa se pudo apreciar que Amlo no logra todavía instaurar completa y fuertemente su liderazgo autoritario en el propio estado. Es más, como lo demostraron las elecciones de junio de 2021, la victoria de Morena en ellas no fue tan contundente como la de 2018. Fue una victoria amarga. La pérdida de la mitad de la Ciudad de México, importantísimo centro político del país, así lo demostró. Fue un duro golpe para Morena y precisamente atribuible más a sus fallas y contradicciones que a una vigorosa oposición del PRIAN que logró así cierto oxígeno para seguir con vida.

Los morenistas descaradamente hicieron propaganda en favor no de la revocación de mandato de Amlo, sino de su ratificación del mismo. Más claro no puede estar la vocación caudillista del presidente. Es el clásico ejercicio plebiscitario de los bonapartismos, la necesidad de demostrar la existencia de apoyo. El INE ha sido obligado a realizar la consulta pero su exigencia de un mayor presupuesto no ha sido aprobada y en la medida en que se apruebe o no el dinero que ha demandado de eso dependerá su participación eficaz o saboteadora del proceso. Su choque con Amlo definirá su destino pues representa un obstáculo para la restauración en marcha de un gobierno autoritario que no puede coexistir con una agencia electoral dirigida por un consejo en que participan representantes de todos los partidos como lo hace el INE. La “reforma electoral” propuesta por Amlo es la forma de Amlo para liquidar al INE como una agencia estatal disponiendo de una autonomía relativa del poder presidencial. Aunque Amlo podrá contar sin contratiempos con la ratificación de su mandato en la consulta, ciertamente ha sido dañado en este conflicto y tiene todavía un camino por recorrer para una completa restauración.

Lo mismo ha sucedido con el intento de Amlo de controlar al poder judicial cuando se rechazó su demanda de extender el periodo del juez presidente de la Suprema Corte de Justicia afín a él.  

Lo que viene en Morena

 

Y las pugnas y conflictos abiertos en Morena son las muestras más claras de que estos tres años estarán llenos de hechos imprevisibles en gran medida. La situación de Morena es uno de los factores clave que así lo señala. Ya es hoy el espacio político de uno de los conflictos centrales que determinará el rumbo del gobierno obradorista. Nos referimos al proceso desatado por el propio Amlo cuando mucho antes de lo que indicaba la tradición, decidió abrir a mediados de 2021 la carrera de la sucesión presidencial de 2024 al nombrar el mismo a varios miembros de su gabinete como posibles candidatos presidenciales de Morena. 

En realidad se trata de un tiro en el pie que se dio el propio Amlo. En efecto, entre dichos posibles candidatos están los dos que todos entienden son los principales: Claudia Sheinbaum, la gobernadora de la Ciudad de México y Marcelo Ebrard, el canciller, con una obvia discriminación de los otros nombrados solo como de relleno en una lista en la que solo contaban los dos mencionados, y aquí como si no fuera suficiente un tiro en el pie al desatar las pugnas entre ellos, Amlo se dio un nuevo tiro en el otro pie, cuando declaró a voz en cuello que para él Claudia era su candidata favorita, quien en efecto como su leal colaboradora en los últimos veinte tiene vínculos personales cercanísimos con él. 

En 2022 la pugna por conseguir la codiciada candidatura presidencial entre estos dos personajes será un episodio que pesará poderosamente. Ya desde hoy se aprecia el pulso entre Claudia Sheinbaum titular del puesto político más importante del país después de la presidencia de la Republica, o sea, la jefatura de la Ciudad de México y Marcelo Ebrard el canciller que ya fue a Chile a promover el bloque latinoamericano del Pacifico con Colombia, Peru y Chile, al que se unirá pronto Ecuador, y aprovechó la oportunidad para invitar a Gabriel Boric, flamante presidente recién electo de Chile, para que pronto visite a Amlo. Esta situación ha llevado a que se concluya fácilmente que Morena no tiene que preocuparse de la oposición externa pues ya la tiene y fuerte en sus propias filas.

Precisamente el fin de año se gestó un conflicto intermorenista que confirma lo anterior y confrontó a personajes de la cumbre del partido entre sí, salpicando con sus pugnas al propio Amlo. Se trata del enfrentamiento entre Ricardo Monreal, jefe de la bancada morenista del Senado y de Cuitláhuac García, gobernador morenista del importante estado de Veracruz. García es el último de un rosario de gobernadores priistas e incluso uno panista en cuyos gobiernos reinó el terror con cientos de desaparecidos y asesinados. En las cuatro décadas pasadas el principal puerto nacional, Veracruz, se convirtió en uno de los centros de poderío del famoso cártel de los Zetas cuya desaparición dio lugar a una diáspora que alimentó a los actuales cárteles. La simbiosis entre el poderoso mundo de la delincuencia organizada y el poder político es evidente en Veracruz y García, el gobernador morenista, la ha dejado intacta, de hecho ha seguido el curso que impusieron sus antecesores del PRIAN. 

Ricardo Monreal se ha enfrentado con Cuitláhuac García debido a que éste ha encarcelado a su mano derecha, el secretario técnico de la bancada morenista del Senado, acusándolo de ser autor intelectual del asesinato de un edil del estado veracruzano. Amlo ha salido en sus mañaneras en defensa de García y entre los senadores y diputados de Morena e incluso de otros partidos, ya se formaron grupos que defienden y atacan al gobernador.

Monreal es de hecho el tercer líder morenista importante después de Ebrard y Sheinbaum que se ha declarado interesado en conseguir la candidatura presidencial de Morena, yendo claramente contra la aprobación de Amlo, quien nunca lo mencionó en su quiniela. Sin la bendición del caudillo, Monreal ha desatado públicamente lo que ya se consideraba un hecho obvio en todas partes. Declaró él: “La precipitación en la carrera por la sucesión presidencial ha provocado que comience una disputa política inesperada al interior del Gobierno, sus aliados y Morena”. (La Jornada, 27.12.2021).Y para enfatizar su postura y reconocer que en efecto hay un choque con Amlo ha declarado en su primera entrevista del año: “Es obvio que estoy descartado desde el punto de vista de él. Si no descartado al menos minimizado”. (Proceso, 09.01.2022).

Cuitláhuac Garcia no es el único gobernador morenista impresentable, existen varios en otros estados. Para las seis elecciones estatales de este año Morena ya eligió a sus candidatos. En algunas de ellas las protestas por los candidatos triunfantes fueron muy fuertes. Esta situación es una expresión frecuente del descontento en las filas de Morena. Es la causa de reuniones y confrontaciones con la dirección nacional a la que se exige un cambio radical en los métodos para la organización de las elecciones de los candidatos a gobernador. Como se aprecia no faltarán en Morena situaciones internas conflictivas.

 

La lucha contra la corrupción

 

Han sido tres años en los que el agudizamiento de la crisis ha impedido que el obradorismo presente un hecho claro que demuestre que su política está logrando éxitos. Hay más de dos millones de desempleados, el alza del salario mínimo se lo está comiendo ya la tremenda inflación que se desató en los últimos meses de 2021, la mayor desde hace veinte años y está siendo acompañada por un estancamiento económico que ha impedido que la recuperación que se atisbaba a mediados del año se mantuviera. Hasta ahora el argumento de los terribles años que han significado la pandemia del Covd-19 han logrado justificar medianamente la situación, pero tal justificación no se puede estirar ya más. 

Para Amlo 2022 es un año crucial. Su ratificación en la consulta de abril no será suficiente. Necesitará imperiosamente hechos contundentes ante las urgencias políticas numerosas que se están acumulando ante su gobierno. Tampoco la reforma eléctrica será suficiente pues los votos de Morena no bastan para aprobarla y depende de los de otros partidos, incluso del PRI. Debido a que ni lejos se ha acercado a los trabajadores de la CFE, aherrojados en un charrismo intacto, los electricistas no están en sus planes para luchar por la renacionalización de la industria eléctrica bajo control de sus trabajadores y usuarios. Lo que podría lograr y a eso apunta la posposición que se ha hecho para aprobarla es en todo caso una reforma descafeinada, negociada con los capitalistas.

Le queda su carta fuerte que ha sido ante todo su lucha contra la corrupción la cual entra en estos días en una etapa crucial con la decisión de encarcelar a Emilio Lozoya y a su madre, para quienes la Fiscalia pide 39 y 25 años respectivamente. Al parecer Amlo ya apunta a Felipe Calderon. El mismo y la propaganda morenista ya señalan con insistencia que el expresidente tiene que rendir cuentas ante la justicia. Y si eso sucede seguiría lógicamente Peña Nieto. Esa es la dinámica de una lucha victoriosa contra la corrupción. Se trataría de un hecho sin precedentes pues los encarcelamientos por motivos políticos de los otros presidentes nunca habían incluido a ex presidentes. La urgencia en que está entrando Amlo en su cuarto año de gobierno lo obliga a medidas extremas. Un retroceso en este curso que delinea esta lucha le costaría muchísimo.

 

Por una alternativa de izquierda revolucionaria al obradorismo

 

El epígrafe que hemos puesto a este artículo pertenece al escrito inmortal de Marx sobre sobre el golpe de Estado en 1851 en Francia, El 18 de Brumario de Luis Bonaparte en el cual expuso por primera vez una detallada explicación de la decadencia de los regímenes políticos burgueses. Explica que la burguesía francesa con las pugnas entre sus partidos y líderes le abrió la puerta a un simulador y demagogo que acabó restaurando el imperio de su supuesto tío, Napoleón Bonaparte. Desde entonces su explicación ha sido enriquecida, no solo en la tradición marxista, por muchos teóricos y políticos. Es la concepción teórica del bonapartismo. Los grandes revolucionarios como Lenin y Trotsky, solo para mencionar a dos de los más grandes, analizaron como en tiempos y en circunstancias diferentes en Rusia, Alemania, China y otros países se reproducían los rasgos esenciales de lo que Marx señalaba había sucedido en Francia. La decadencia política de la burguesía se hizo cada vez más evidente al nivel mundial en el siglo XX, pero la ausencia de una alternativa política de los trabajadores y sus aliados populares, dio lugar a la proliferación de las situaciones bonapartistas en todo el mundo. Era la dialéctica en la cual la burguesía ya no puede imponer su hegemonía de manera normal, pero los trabajadores y sus aliados todavía no están en posición de sustituirla con su nueva hegemonía. La dialéctica del ya no pero todavía no. 

Precisamente fue Trotsky durante su último exilio en nuestro país de 1937 a 1940 quien se cruzó con uno de los momentos estelares de la historia del siglo XX mexicano. Fueron los años cúspides cardenistas en los cuales se dio un nuevo brote de luchas que demostraban que la Revolución mexicana tenía flamas todavía no apagadas por las cenizas. Siendo testigo de las jornadas de la expropiación petrolera, de la amplísima reforma agraria y del ascenso de las luchas de los trabajadores percibió que el gobierno de Lázaro Cárdenas tenía claros rasgos bonapartistas pero que eran sui generis (particulares, específicos), al apoyarse en los trabajadores en sus enfrentamientos con los imperialistas. Fue un análisis brillante que tendría después una gran resonancia en el enfoque de muchos gobiernos de varios países de América Latina, Asia y África.

Pero esa originalidad del cardenismo desapareció con el estallido de la segunda guerra mundial que detuvo toda la dinámica antiimperialista del “nacionalismo revolucionario” y dio paso a los gobiernos represivos, corruptos y pro imperialista de los sucesores de Cárdenas: Ávila Camacho, Alemán, López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría y demás. La senilidad de los últimos presidentes del priato ya no tenía nada de sui generis. Eran simplemente bonapartismos, punto.

Esa es la pesada tradición histórica que aplasta a un líder como Amlo, sin imaginación revolucionaria, profundamente conservador a pesar de su discurso demagógico, respetuoso de los dogmas del capitalismo, favorecedor de un estado austero y virulento opositor de la lucha de los trabajadores por sus intereses de clase. La tarea de los socialistas y revolucionarios verdaderamente democráticos es forjar una alternativa al obradorismo. Las oportunidades para el éxito de esta lucha se presentarán en abundancia en el 2022 con las crisis que se anuncian en la política de Morena como consecuencia del curso seguido por el gobierno de Amlo.  


La vuelta atrás que representa la 4T no es un avance ni mucho menos, del pueblo de México. La alternativa de izquierda revolucionaria al obradorismo deberá reivindicar los principios y las tácticas de las mejores tradiciones revolucionarias, tanto mexicanas como mundiales. Debe forjarse luchando por un programa de transición que vincule las luchas tácticas cotidianas con la estrategia del cambio revolucionario socialista y el establecimiento del poder de los trabajadores de la ciudad y el campo unidos en los batallones millonarios que vencerán a un capitalismo mexicano decadente que solo ofrece corrupción, represión y dominación imperialista al pueblo.

Amlo y la restauración del bonapartismo mexicano

13 billones de razones

Ramsés Ancira

 

O del por qué ignoran el acuerdo de liberación de personas ordenada por López Obrador. Además, el adiós a Gertz Manero  

No hay estadísticas confiables de cuantas personas en México se encuentran privadas de su libertad. No importa, tenemos otros datos. En 2020 se hablaba de 210 mil. Sabemos que durante la pandemia del COVID, el porcentaje de nuevos presos en México, creció en más de 13 mil personas, al contrario de países donde incluso los “pecados” se pagan con cárcel, como Afganistán, Turquía e Irán.

México tiene el segundo lugar con el mayor número de presos de Latinoamérica, solo superado por Brasil, lo que representa corrupción por el monto de un billón de dólares cada 28 días. No en el Calderonato, no en el Peñato, sino en la hasta ahora fallida cuarta transformación propuesta por López Obrador.

Si a los 210 mil presos de 2020, le agregamos los 13 mil que ingresaron a la cárcel durante la pandemia, y si a ellos les agregamos, en promedio, a siete familiares directos, sumamos una República de Presos integrada por un millón 784 mil personas.

Durante la administración de López Obrador, nadie se ha preocupado, ni siquiera por presumir los avances del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, de publicar cuantos menores infractores se encuentran privados de su libertad. La Encuesta Nacional de Adolescentes en el Sistema de Justicia Penal, se hizo aún durante el gobierno de Peña Nieto, en 2015.  

Sin embargo, sí hay cifras oficiales que hablan de 5 millones de niños y adolescentes con graves problemas de consumo de alcohol. Estas nos dan buenas pistas,

Vamos a ser condescendientes y suponer que solo el 5 por ciento de ellos sean internos forzados de los consejos tutelares para menores. Tenemos entonces a 30 mil adolescentes en custodia y si sumamos a los 220 mil presos aquí, en México, y ahora, completamos la cifra que cierra el cuarto de millón.  La buena noticia es que, sumados adultos y menores, tenemos una población privada de la libertad integrada por “solo” 250 mil personas. Si consideramos que México tiene una población de 128 millones 900 mil personas y “sólo” el 0.19 por ciento está en la cárcel, López Obrador está en lo cierto. En su mayoría, México tiene un pueblo bueno.

Pero, lamento si tan pronto lo desengaño. Si sumamos a las 250 mil personas privadas de su libertad, sean chicos o sean grandes; y cada una de ellas tuviera 7 familiares que se ocupan de ellos, nuestra República de los Presos y sus familiares asciende a 2 millones de personas, esto significa que 1.55 por ciento de los mexicanos, o están presos o tienen alguna persona familiar cercana, privada de su libertad.

Basta este 1.55 por ciento de personas detenidas (sin contar a los hijos huérfanos de padre o de madre; y a los cónyuges que se quedaron en la calle gracias a que sus parejas se auto incriminaron para que no encarcelaran a sus cónyuges= para entnder que este es un asunto que afecta la seguridad nacional.

Cuando el 28 de agosto de 2021,  el presidente López Obrador publica el:  ACUERDO por el que se instruyen a las instituciones que en el mismo se indican, (SIC) -la concordancia entre plural y singular no ha distinguido nunca a los funcionarios de gobierno-  a realizar acciones para gestionar, ante las autoridades competentes, las solicitudes de pre liberación de personas sentenciadas, así como para identificar casos tanto de personas en prisión preventiva, como de aquellas que hayan sido víctimas de tortura, en términos de las disposiciones jurídicas aplicables, AMLO dio un paso gigantesco para México. Pero el primer mandatario tiene un grave problema. A su gabinete, a los gobernadores de Morena y  mucho menos a los del PRI, como Alfredo del Mazo, no les da la gana cumplirlo porque perderían un negocio que asciende a 250 mil millones de pesos a la semana, esto es tanto como 13 BILLONES DE PESOS ANUALES  considerando que cada año tiene 52 semanas.

Este dinero solo representa lo que paga la gente en México por los prisioneros. Luego le platico que los principales beneficiados son los dueños de periódicos y televisoras que les concesionaron Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox y Felipe Calderón, estos dos últimos gentilmente aconsejados por Genaro García Luna, hoy preso en Estados Unidos por proteger a cárteles.

Pero vamos al principio: ¿De dónde sale ese billón de pesos mensuales?

Los presos tienen derecho a visita por lo menos una vez por semana.  Cuando madres, hijos y hermanos llegan a las puertas de la prisión, los custodios, de acuerdo al estado de humor en el que se encuentren, le van a pedir a cada familiar que se quite la ropa deportiva que emplea para ir a la cárcel, simplemente porque es más cómodo llevar unos pants, para no tener que despojarse del cinturón y otras prendas que suenan en los detectores de metales. Ropas prohibidas, tienen que usar pantalones convencionales. La renta por cada blusa o pantalón, sin previa desinfección, por las dudas, o por las certezas del Covid,   es de 15 o 30 pesos.

Pero resulta que la señora le lleva al marido un pollo empanizado. No entra ¿qué tal que lo enharinaron con cocaína o polvo de cannabis? Claro que, en el Reclusorio Oriente, o en el Norte este se puede comprar a muy bajo precio, pero solo a los “concesionarios autorizados”. Así que al que quiera comer crujipollo o “la receta secreta del coronel Sanders” le van a cobrar, si el custodio está de buen humor, 50 pesos.

Luego, otro preso de los que controlan los custodios, va a llegar a avisarle al detenido que “tiene visita”, lo que representa una propina de 15 pesos.

¿Pero cómo le va a hacer el detenido para comer? Ni modo que en el duro cemento. ¡No hay problema! por módicos 15 pesitos le proporcionarán una cobija para que la ponga en el suelo y de esta manera  aislé las posaderas del pavimento ardiente, o frío, según la época del año.

¿Pero; cómo en el suelo? El pollo se come con las manos. Esa mañana los presos que no pudieron pagar por el servicio de excusado, tuvieron que hacer del cuerpo en las atarjeas del patio. Los más pobres no pueden darse el lujo de papel higiénico, así que andan esparciendo Escherichia coli donde se sienten o caminen.

¡Pero hombre! No hay que ser delicados, la mayoría de estos animalitos casi no provocan enfermedades graves. Por los pasillos y los patios de las cárceles siempre hay un preso, buen muchacho, con un mandil con el emblema de la Cruz Roja, que les ofrece una pastilla de loperamida por unos 40 pesos, “el mejor remedio para la diarrea que te va a dar”. Si usted piensa que ese es el precio de dos cajas y que las cobran como si estuviera en los Hospitales Ángeles de Olegario Vázquez Aldir, por supuesto que no es por mera casualidad.

Mejor olvídese de la diarrea, en los penales de la Ciudad de México le ofrecen un combo de una mesa de plástico y cuatro sillas por la módica cantidad de 100 pesos para que disfrute de sus alimentos en compañía de sus seres queridos. ¿No quiso cargar con el refresco? En la súper tienda de cada reclusorio podrá adquirir su coquita de lata, edición especial por la mínima cantidad de 30 pesos. Pero, espere ¿Tiene que llamar a su abogado? En la misma tiendita, aunque sea a precio de narco tiendita, venden tarjetas de 100 pesos (por las que tendrá que pagar 130) además de darle una propina de 10 pesos, a otro preso, para que se encargue de ofrecerle privacidad en su conversación. De todas maneras, el director del reclusorio recibirá una copia fiel de su charla con el defensor. Si acaso alguien se enterara de que ya va a salir libre, pronto recibirá una oferta para que le sea más rápido librar las 6 exclusas que en promedio tiene cada cárcel, para que el trámite sea más rápido, claro previo pago de por lo menos 200 pesos.

El preso, si tiene la suerte de ser del sexo masculino” le susurrará a la esposa que “ya tiene muchas ganas” y que ya se apalabró con el custodio para que le dejen una celda durante 20 minutos para celebrar el coloquio al que se refirió Salomón en el Cantar de los Cantares. Por lo que procure, dirá  a su pareja el preso  químicamente inhibido de deseos sexuales,  que la próxima vez se acuerde de traer unos mil pesos adicionales. Claro, en el rancho, que es como llaman a la comida en las prisiones, vienen disueltas algunas sales para quitarles a los detenidos “el entusiasmo” Las habitaciones para la visita conyugal no están disponibles. Hay reservaciones hasta el año 2025, o antes, claro, siempre y cuando pueda pagar a cambio el equivalente a dos boletos de avión a Acapulco.

La visita termina, el recluso regresa a su celda preguntándose cuando va el juez a tomar en cuenta el protocolo de Estambul que le practicó la Comisión de Derechos Humanos del entonces Distrito Federal, después de que estuvo un mes, aislado en la fiscalía antisecuestro, mientras se le deshinchaban los labios y los ojos perdían el color rojo que adquirió con los shocks eléctricos, los ahogamientos o el llanto que le provocaron al decirle que si no cooperaba, le harían lo mismo a su esposa, a su madre o, peor aún, a su hija de 12 años.

Está muy emocionado, necesita relajarse. Hay presos a los que les dan permiso para estar fuera de las jaulas desde las 6 de la mañana hasta las 5 de la tarde. Le entrega 20 pesos y le pide un cigarro de mariguana y el papelito donde viene el número de cuenta de Banco Azteca y el nombre de la persona a cuyo nombre está.

Por lo menos tres veces a la semana se cambia el número de cuenta. Nuestro nada imaginario personaje, recordemos que representa a 250 mil personas que esta noche pernoctarán en Centros Federales o estatales de reclusión, pide un teléfono celular para tomarle una foto a la ficha.

Al día siguiente su madre le depositará mil pesos a esa cuenta, lo que le servirá para comprar una pasta de dientes, un carrujo de mariguana para lograr conciliar el sueño las próximas 6 noches y poder bañarse con una cubeta de agua calentada por dos cables eléctricos pelados, este servicio también es barato, unos 10 pesos, incluye vigilancia para no ser violado.

De los mil pesos, le van a entregar 850, el resto es por el servicio de banco. Además, para que no se preocupe de estarlo cuidando en la celda, se lo distribuirán en cómodos pagos de 120 pesos diarios,

Esta semana habrían logrado  darle en mano otros 500 pesos. Pronto se acerca otro preso para pedirle los 50 pesos, “para el comandante”, que amablemente le permitió ver a sus familiares. Claro esto no incluye ni el paracetamol, ni los refrescos ni la loperamida para evitar la diarrea. Más tarde pagará 300 pesos. Esto le garantiza el alquiler de la raída cobija que le permitirá aguantar el frio. Por ahora ya tiene pagados los 1,500 pesos semanales que le dan derecho a una litera, y los 300 para que le permitan escuchar un radio de bolsillo. Si tiene teléfono inteligente dentro de la celda, el alquiler vale alrededor de 10 mil al mes.

Empieza el coro de tos que se prolongará desde las 6 de la tarde hasta las 10 de la mañana. A algunos les da carraspeo por el tabaco o el “churro”, a otros tos nerviosa y muchos cientos más expectoran, simplemente porque están enfermos y no pueden pagar el derecho de cruzar el reclusorio para visitar al médico.

Esta semana, sin embargo, le salió barato, solo pagó mil pesos, menos del promedio de otros 249 mil 999 colegas de infortunio. Ese día en el Reclusorio Oriente se juntaron sólo 270 mil pesos, pero si se suman los de todas las cárceles del país ya son 250 mil millones, de tal manera que a fines de semana se complementará el billón.

Bitácoras suplementarias:

¿Quién se beneficia?

Una cadena posible es la siguiente: El custodio le entrega la mayor parte a uno de los subdirectores del penal, este a su vez le reporta al Secretario de Seguridad Pública, quien se lo entrega al secretario de gobierno, que a su ve usará el dinero para garantizar el retiro de su gobernador, o en su caso la campaña a la presidencia de la República. El dinero, es evidente no es fiscalizable por el Instituto Electoral. Tampoco lo son los 60 mil pesos que les cobran a los policías diariamente, solo por ejemplo, en Ciudad Juárez.

Domingo 7 de noviembre: Bodas sangrientas

El ex titular de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo, logró que no se puede hacer en ningún país del mundo, porque representa una violación a los derechos civiles. Nadie en México puede abrir una cuenta de ahorro, sin un sistema de identificación biométrica. Así se previenen las identidades falsas y el lavado de dinero.

Al dueño de El Universal se le ocurrió rentar un avión para ir a Antigua, Guatemala para acudir a la boda de Santiago Nieto. Cualquier persona habría comprado tarjetas de regalo de Liverpool o Palacio de Hierro, pero el dispuso sobres con varios miles de dólares.

Nieto no se podía casar en México, porque donde lo hiciera le hubieran llevado huestes patrocinadas por Mario Delgado para aguarle la fiesta, no en balde estaba en la quinteta de posibles presidenciables.  

El flamante matrimonio, integrado por personas con posgrados en Derecho se libró de los acosadores. Mientras se celebraba la fiesta, Mario Delgado ingresaba con una cachucha que ocultaba su rostro, a una zona del Autódromo Hermanos Rodríguez. El precio de ingreso a esa zona superaba los 5 mil dólares.

Por andar de dispendioso, a Santiago Nieto le hicieron renunciar. Mientras tanto Mario Delgado negocia con empresarios de Oaxaca e Hidalgo para ver “con cuanto se van a poner” para patrocinar la empresa marca Nxivm que celebrará las encuestas que decidirán quienes compiten para cargos de gobernador

PERO MUCHA ATENCIÓN: López Obrador ya no puede seguir haciendo el ridículo diciendo que confía en Gertz Manero. ¿Cómo puede hacerlo con el policía que era la metralleta más rápida de la Hermandad? ¿Con el tipo al que le grabaron conversaciones donde amenaza a su familia política si no le entregan obras de arte valuadas en millones de pesos; ¿y luego encarcela a su sobrina, la mujer más vieja en Santa Martha Acatitla, acusada de un homicidio que no cometió? ¿Confianza en el único funcionario público hasta ahora acusado de tener cuentas en paraísos fiscales? No tantas como su amigo Marcial Maciel Degollado que depositó medio billón de pesos, pero sí suficientes para preguntarse de dónde sacó Gertz ocho millones de dólares y llevarlos a las islas cayman.

Santiago Nieto es la carta bajo la manga de López Obrador. Un hombre honesto a pesar de los lastres que pudiera representarle la familia de su actual esposa. El presidente no tiene más cambios; todavía le falta la mitad del partido y el ex titular de la UIF es el único que puede encontrar los delitos y a los delincuentes que abundan en los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

O es Santiago, o a la Cuarta Transformación se lo lleva la trampa que le han ido cavando Mario Delgado, Yeidckol Polevnski y varios más, por sus amarres con empresarios para imponer a los candidatos en Durango, Hidalgo y Oaxaca, que son, en orden alfabético, los que se disputan en 2022.

Medios de incomunicación para pagarle a los medios de comunicación

En el principio Olegario Vázquez Aldir recibió de Martha Sahagún de Fox la concesión para operar el Centro Federal de Reclusión Social de Morelia, Michoacán, de donde la sobrina del pederasta y creador de paraísos fiscales, Marcial Maciel Degollado, es originaria. Excelsior ya no es más una cooperativa, se la regaló a Vazquez Aldir, como en su tiempo Luis Eacheverría le regaló la cadena de Los Soles a los Vázquez Raña.

Las tiendas de los Hermanos Vázquez ya no existen, ahora es más rentable ser dueño de una cárcel. El contrato inicial con cada Reclusorio Federal es de unos siete mil millones de pesos al año, según información proporcionada por López Obrador. Además, no necesitan comprar ofertas ni pagar anuncios por televisión, el dinero les llega a cambio de nada. Es más, mientras más dejen hacer y dejar pasar, más ganan. Solo tienen que cerrr los ojos a las torturas o la falta de medicinas. 

Otros reclusorios están concesionados a Ricardo Salinas Pliego y a dueños de periódicos financieros.

Si usted supone que esta es la razón por la que el Secretario de Gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres, el director de la Defensoría Pública Federal, Netzaí Sandoval, o el dueño de  hospitales Los Ángeles no quieren que se cumpla con el Acuerdo de Liberación de Presos ¿Quién soy yo para contradecir las conexiones mentales que les dicten las neuronas a nuestros lectores?

Yo solo le he querido dar 13 billones de razones por las que…

 

13 billones de razones